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Jean Claude Juncker, primer ministro de Luxemburgo y presidente del Eurogrupo, ha dicho el lunes pasado a los ministros de finanzas de la UE, reunidos en el Ecofin, lo que todos los gobiernos europeos temen y ninguno se atreve a reconocer: "la recesión llevará a los ciudadanos a unos niveles de desesperación desconocidos”. En Francia y Gran Bretaña las elecciones europeas del 4 de junio castigarán, con una gran abstención, a Sarkozy y Gordon Brown. El gobierno alemán oculta las cifras reales de paro, por temor a que se concrete, en acciones colectivas de gran envergadura, la rabia contenida que no puede encontrar salida institucional. Al margen de la realidad, Italia vive divertida con las meteduras de pata y el divorcio de un riquísimo cómico, puesto al frente del Gobierno por sus propios medios de comunicación, ante la inexistencia de toda alternativa a la corrupción endémica de la partitocracia que sirvió de modelo a la española. Las elecciones europeas mostrarán una vez más la irreversible desconfianza hacia la turba de gobernantes partidistas, incapaces de afrontar la novedad de una crisis general cuya naturaleza desconocen, que no representan a la sociedad civil y que la gobiernan en función de sus mezquinas visiones de partido. La abstención deslegitima a todos los partidos estatales, y legitima el derecho de la sociedad a dotarse ella misma de instituciones de gobierno y de representación, sin imposiciones del Estado, que garanticen la libertad política, la decencia pública y la competencia ministerial o legislativa.   Pero España sigue siendo diferente. Con dos veces más parados que en el resto de Europa, la explosión de las energías comprimidas por una larga depresión económica será reaccionaria, y localmente violenta, si no aparece en el horizonte la esperanza colectiva en un cambio político profundo, que saque a los partidos y sindicatos de su paraíso estatal, devolviéndolos a la sociedad civil, y que cambie el sistema electoral de listas de partido por el mayoritario en cada distrito, para que los que hoy son meros votantes mañana se hagan electores de sus representantes políticos. Cuanto mayor sea la abstención electoral mayor será la esperanza en un cambio pacífico que transforme el Régimen de partidos y sindicatos estatales, en sistema de gobierno democrático, fundado en la libertad. La fórmula política, en el sentido que dio Mosca a esta expresión, está definida en la teoría pura de la democracia, con un realismo político y un rigor institucional tan exigentes que no dejan paso a la aventura, al chanchullo o a la improvisión.   florilegio "El vicio de los poderes públicos que se abstienen de decir la verdad si los asuntos van mal, es la virtud de las sociedades que la dicen no votándolos."

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