Pactando la injusticia

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Diario Español de la República Constitucional

La semana pasada la Portavoz del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Dña. Gabriela Bravo, hizo un llamamiento al consenso de los partidos para pactar sobre la Justicia durante un encuentro con periodistas españoles y extranjeros organizado por el Club Internacional de Prensa. A su juicio, la reforma del sistema judicial es imperativa y urgente y debe afrontarse “desde” (sic.) un pacto de estado. Problemas que aquejan a la jurisdicción “a pesar de inversiones meritorias” realizadas en los últimos años que no han solucionado, según Bravo, su “falta de eficacia y eficiencia”.

Sin embargo, de la misma forma que la voluntad plebiscitaria regional no puede alterar la materia de los que nos viene dado independientemente de la voluntad, como es la nación, tampoco la clase política, por muy consensuada que sea la decisión, puede pactar lo que sea justo. La Justicia no es democrática ni deja de serlo. Es nada menos que instrumento y condición necesaria para que la Democracia exista. Y si su gobierno, administración y presupuesto no están separados de los poderes políticos del estado, no existe institucionalmente.

La experiencia del devenir de lo judicial paralelamente a lo político demuestra que en España cada nuevo “Pacto por la Justicia” se concreta en otra vuelta de tuerca para sojuzgar la facultad jurisdiccional del estado a los partidos. Partiendo de la articulación constitucional en el año 1.978 de la independencia judicial como algo personal inherente a la condición particular y como atributo tan sólo de jueces y magistrados, pasando por las sucesivas reformas de la Ley Orgánica del Poder Judicial y de toda la legislación procesal. El pacto significa transacción, y transar sobre la Justica es asumir el reparto de lo judicial entre las mayorías políticas según de sus cuotas de poder. Cada nueva legislatura exige un reajuste institucional de la “justicia” correlativo a la proporcionalidad partidista resultante del último proceso electoral.

Bajo el velo traslúcido del pacto de estado se amaña la futura renovación de los miembros del Consejo del Poder Judicial. La designación política de los Magistrados del Tribunal Constitucional en forma directa, e indirecta de los de las Audiencias Provinciales y Tribunales Superiores de Justicia cataliza la necesidad de pactar entre vencedores y vencidos.

Los delegados de la política en el órgano de gobierno de lo judicial sólo transmiten lo que ya está pactado de antemano en las sedes de los partidos. La necesidad de formalizar el pacto es una demanda del CGPJ creada a posteriori de la oferta de aquellos, únicos agentes políticos reconocidos constitucionalmente. Es la farsa de los jueces y fiscales progresistas y conservadores. El consenso sobre la justicia solo precisa después la bendición de las asociaciones judiciales, ávidas de poder en su permanente anhelo de convertirse en sindicatos judiciales en el estado.

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Tomás García Bayarte

Al autor de este artículo, le formulo la siguiente pregunta: ¿Cuándo prevalecerá, por encima del Consejo General del Poder Judicial, el sentido de la DIGNIDAD PERSONAL, del profesional llamado JUEZ, O ADMINISTRADOR DE JUSTICIA, en NOMBRE DEL PUEBLO, en vez de, en NOMBRE DEL REY, o sea, DEL JEFE DEL ESTADO?.
Ahora, “todos” los españoles somos ciudadanos-contribuyentes, en igualdad de derechos y obligaciones, y “NO” súbditos.
Mi progenitor, que fué Juez de la República, siempre me explicaba que, ejercía la “administración de Justicia”, según su más siempre “libre”, leal saber y entender, procurando, en conciencia, hacer lo más justas posibles sus sentencias, en aplicación de los Códigos vigentes, teniendo en cuenta que el reo era portador de derechos inherentes al respeto de su DIGNIDAD, como tal ser humano, al márgen de cualquier otra circunstancia que pudiere concurrir en el reo sometido a juicio.

S. y R.C.
Bcn., 19/01/2012 (12:22).

Magí Ribas Alegret

En el actual régimen, sin separación de poderes resulta imposible la independencia judicial, no sólo en su vertiente colectiva -relación del Poder Judicial respecto a los demás poderes-, sino también del juez individualmente considerado, y ello desde el momento mismo de su selección e ingreso. Así, la III República deberá suspender la inamovilidad judicial y licenciar a parte del escalafón, por riguroso orden de demérito (incidencia de quejas, denuncias, querellas, sanciones, …), al tiempo que repuebla la carrera con juristas íntegros que ofrezcan absolutas garantías de independencia.

DANIEL CASTRILLO TEJERINA

LA JUSTICIA DEBE DE EMANAR DEL PUEBLO Y SER IMPARTIDA POR EL PUEBLO, A TRAVES DE TRIBUNALES POPULARES, el juez debe ser un mero técnico, al servicio del pueblo, y no de ningún interés bastardo, y lo único que tienen que hacer es dar fe de lo que dictaminen los TRIBUNALES POPULARES.
Cuidado con caerle mal a un juecillo de estos, por qué, con el poder que tienen son capaces de meterte en la cárcel hasta el día del juicio final, ejemplos ya tenemos, el decano de los presos comunes encarcelado desde el año 1975, puesto en libertad unos días antes de la pasada Navidad, indultado por el gobierno de Zapatero, mas años de cárcel que cualquier terrorista. Así son de valientes estos sujetos.
Por eso, en este régimen, se denomina “Poder Judicial” a quien “imparte” justicia, por qué son poderosos. El único poder es el PODER DEL PUEBLO, y todo lo demás son pamplinas y el pataleo de mucho mediocre que pulula por ahí y que les gustaría, y no pueden, estar en el machito que están estos juececillos, con sus privilegios, sus buenas cuentas corrientes y su corte de lameculos. Tengo ya unos añitos (58), y aún no he visto que metan en la cárcel a ningún juez, es que no delinquen? ja, ja, ja, ja, ja, se me están saltando los botones de la bragueta.

Charlie

Comparto con Daniel todo lo comentado,punto por punto
del principio hasta el fin.

Charlie

Pedro,¿cómo definirías a los tribunales de la
república constitucional existente en U.S.A?
¿Acaso no son populares?Espero tu respuesta.

Charlie

¿Y quiénes elaboran las leyes en una democracia
representativa,Pedro?¿Acaso no son los represen-
tantes de la nación,del pueblo?

Charlie

Yo afirmo que hay jueces corruptos(por ejemplo
Garzón)porque todas las leyes que emanan de es-
te régimen son corruptas.

Magí Ribas Alegret

Miguel, completamente de acuerdo. La perversión primigenia reside en la falta de separación de poderes. Y habida cuenta la interrelación existente entre macro y microestructuras, aquella contamina la propia selección y promoción de jueces con funestos vicios estructurales que no menores o corruptelas, resultando un perfil judicial absolutamente incompatible con los principios republicanos.

De ahí la necesidad de reorientación profesional de algunos llamados a administrar Justicia, en línea con nuestra vecina Francia. El verdadero cambio político exige gente nueva. También el Poder Judicial.

Salud y libertad

Magí Ribas Alegret

Pedro M. González, completamente de acuerdo. La perversión primigenia reside en la falta de separación de poderes. Y habida cuenta la interrelación existente entre macro y microestructuras, aquella contamina la propia selección y promoción de jueces con funestos vicios estructurales que no menores o corruptelas, resultando un perfil judicial absolutamente incompatible con los principios republicanos.

De ahí la necesidad de reorientación profesional de algunos llamados a administrar Justicia, en línea con nuestra vecina Francia. El verdadero cambio político exige gente nueva. También el Poder Judicial.

Salud y libertad

Tomás García Bayarte

Sí, mi buen amigo Pedro:
Tengo el honor y la suerte, como Vd. dice, de haber sido engendrado por un señor profesional del Derecho, que por ser consciente, en todo momento de su vida, a los mandatos de su sentido de la DIGNIDAD, sufrió exilio y, a su retorno a España, padeció el “machacamiento” de los que, según ellos, habían sido sus compañeros de profesión. Habia nacido en Cartagena, en 1888 y falleció en Barcelona, en 1968. No me pudo dejar caudal alguno, pero ¡¡Sí!!, me dejó algo que no se compra: ¡¡DIGNIDAD!!.
Y, a pesar de mi edad, he sido y sigo siendo fiel al mandato de su ejemplo, que, por suerte mía, he podido inculcar -orgullosamente- a mis descendientes.
Por eso, soy quien soy y, además, de sangre republicana.
Reciba un fuerte abrazo, Don Pedro.
S. y R.C.
Bcn., 19/01/2012 (18:45).

Tomás García Bayarte

A mi amigo el repúblico Pedro M. González:

Referente al comentario de nuestro conciudadano Daniel, con cuyo contenido califica Vd. de impresentable, me reitero en mi personal y rotundo convencimiento de que los “nuevos” republicanos hemos de ser conscientes servidores de la suprema voluntad de la SOBERANÍA DEL PUEBLO, POR EL PUEBLO Y PARA EL PUEBLO y NO, DEL ESTADO.
Mi opinión es que ese debe ser el principio democrático fundamental de la “nueva” República Española.
El término POPULAR, lo considero sinónimo de PUEBLO.
Reciba Vd., Don Pedro, mi cordial saludo republicano.
S. y R.C.
Bcn.,20/01/2012(10:51).

Cronocosmo

Que risa da pretender arreglar una habitación cuando la casa se ha derrumbado…
Como no salimos de cretinos, hala, a barrer y a pintar…

Por cierto, el poder legislativo es una soberana farsa y por tanto una penosa caca mientras lo sigamos manteniendo así constituido.