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“La Casa del Rey recibió hace unos meses el obsequio de dos vehículos marca Ferrari de Emiratos Árabes, dentro de una campaña de regalos realizados a diversas personalidades de todo el mundo”, aseguró ayer a Elconfidencial.com un portavoz del monarca. “Siguiendo el procedimiento habitual, este obsequio ha sido integrado en los bienes de Patrimonio Nacional”, añadió.

 

El periódico digital informa que “la primera pista del ostentoso obsequio aceptado por el Rey la dio el pasado viernes la web República Constitucional, que llegó a asegurar que los Emiratos Árabes habían regalado a Don Juan Carlos no dos, sino cuatro Ferrari, y que la Casa del Rey se negó a abonar “los impuestos de esta donación, por lo que al final tuvo que sufragar la carga tributaria el propio donante”. Es decir, el jeque Rashid al Maktoum”. Se refiere a la noticia publicada en el Diario de la República Constitucional y previamente difundida en Radio Libertad Constituyente, que se puede leer en http://www.diarioerc.com/?p=843

 

Un portavoz de la Casa del Rey no pudo precisar si esos detalles eran ciertos, ni tampoco qué otras “personalidades de todo el mundo” han recibido un regalo idéntico al del monarca. Pero añadieron que la “campaña de regalos” de las autoridades de Emiratos Árabes se inició “tras la inauguración del parque temático Mundo Ferrari”. El Ferrari World es el parque temático cubierto más grande del mundo, inaugurado en pleno desierto a finales de 2010, y se levanta junto al circuito de Fórmula 1 de Yas Marina.

 

Don Juan Carlos acudió precisamente el pasado mes de noviembre a Emiratos Árabes, acompañado por la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein, para presenciar en Yas Marina el penúltimo Gran Premio de Fórmula 1 de la temporada, en el que el piloto español Fernando Alonso obtuvo la segunda plaza. El jefe del Estado, que aún estaba convaleciente de una operación en el talón de Aquiles de su pie izquierdo, viajó a Abu Dabi, la capital, en contra del criterio de sus médicos.

 

Según diversas fuentes consultadas por El Confidencial, los dos Ferrari obsequiados al Rey por el jeque Rashid al Maktoum llegaron por vía aérea a la terminal de carga del aeropuerto de Barajas procedentes de Abu Dabi, y en un primer momento se hizo cargo de los vehículos la Dirección General de Patrimonio del Estado, dependiente del Ministerio de Hacienda.

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criscristalino

Sr. D. Fernando Alonso
En pocos días llegará a Valencia lo que con gran precisión se llama EL CIRCO DE LA
FÓRMULA 1. Un CIRCO lleno de colorido, glamour, dinero, diseños futuristas, chicos
guapos y valientes, chicas guapas que los acompañan con sus sombrillas, creando así
una tensión erótica perfectamente estudiada; ilusión y fantasía al alcance de muy poca
gente. Un CIRCO que, en lugar de animales salvajes, transporta máquinas de gran
potencia, contaminantes, ruidosas y carísimas, que los pilotos y los técnicos tratan de
domar. Un CIRCO que esconde un negocio muy lucrativo para unas pocas personas, el
Sr. Ecclestonne, en primer lugar, patrocinadores, directores de escuderías, pilotos, etc.,
Realmente se trata de UN CIRCO, en el peor sentido de la palabra.
Esta carta pretende informar a usted y al resto de colegas del precio que los vecinos y
vecinas de Valencia hemos de pagar (y no precisamente por las entradas). Se lo
explicamos inmediatamente por si, antes de “negociar” cada curva, cuando esté en plena
carrera, quiere reflexionar sobre ello:
– La afición a este espectáculo entre el pueblo valenciano ha sido y es
insignificante, y no parece que vaya en aumento (este año la capacidad del
circuito se ha reducido a la mitad) por más vueltas que le den al circuito.
– Pese a que a escasos treinta kilómetros de Valencia existe uno apto para este tipo
de espectáculos circenses, se ha invertido alrededor de 100 millones de euros
para acondicionar el llamado circuito urbano. Dinero que sale del presupuesto,
no de la cuenta de un promotor privado, como sería lo normal cuando de circo se
trata.
– Lo del circuito urbano fue una imposición del Sr. Ecclestone, que se aprovechó
de los delirios de grandeza y la incultura de las autoridades políticas de esta
comunidad para asegurarse los pingües beneficios que representan sus derechos:
un canon anual de 18 millones de euros, los derechos televisivos, etc., con una
cláusula de rescisión totalmente disuasoria. Todo ello a cargo del dinero de
todos, no de la cuenta de un promotor privado.
– La explotación de este acontecimiento no ha hecho más que generar pérdidas
que se vienen costeando también por la administración, o sea, por la ciudadanía,
le guste o no la función.
Y ¿sabe usted como están las cosas por aquí? Quizá, al andar todo el día con un casco
en la cabeza, entre el estruendo de los motores, ocupado en ajustar reglajes de su
Ferrari, quizá al comprobar que su cuenta corriente sigue engordando, no se ha
percatado de que España está en crisis, y la Comunidad Valenciana, más aún. Crisis
provocada, entre otros, por el banco que le patrocina, que se pretende solucionar a base
de recortes presupuestarios que afectan a servicios y salarios de la sanidad pública, de la
educación pública, de la asistencia social pública, de los transportes públicos, de la
administración pública. Una crisis provocada por particulares que se carga sobre las
espaldas de lo público. Por ello, antes de negociar cada adelantamiento, cuando esté en
plena carrera, puede pensar en que con los casi 200 millones de euros que nos cuesta
este capricho minoritario se puede:
1. Construir 26 centros públicos de educación primaria, o
2. Construir 28 institutos de secundaria, o
3. Construir 3 hospitales de tipo medio, o
4. Financiar 18 años de funcionamiento del Instituto Príncipe Felipe de
Investigación, hoy prácticamente en la ruina.
Queremos informarle, además, que es muy posible que algunas personas que le
saludarán, que le agasajarán, que ocuparán una tribuna VIP el día de la carrera, hayan
pasado ya o vayan a pasar por el juzgado acusados, imputados o, por ahora, sospechosos
de corrupción, prevaricación, malversación de dinero público, incluso acoso sexual, que
de todo tenemos.
No solo es cuestión de dinero, también hemos de hablar de las humillaciones,
molestias, privaciones, que los vecinos y las vecinas de Valencia hemos de soportar.
Pensará que exagero y le disculpo porque no es más que fruto de su ignorancia, y le
sugiero que cuando se apreste a hacer una de sus espectaculares salidas desde la “pole
position” piense, por un momento, en que:
1. Desde bastante tiempo antes de la celebración de la carrera, el vecindario de los
barrios afectados tienen que sufrir las consecuencias de la presencia del circuito
urbano: corte de calles, desvío de circulación y del transporte público,
prohibición de acceder a espacios públicos que, como tales, les pertenecen.
2. Desde que comienzan los entrenamientos, tan necesarios para afinar el
rendimiento de los neumáticos, el equilibrio de las suspensiones y otras
cuestiones tan interesantes, hasta que el último pegavueltas pasa por la famosa
bandera de cuadritos, el vecindario tenemos que soportar el estruendo continuo,
los malos olores,…, agresiones de las que nadie nos advirtió cuando
compramos o alquilamos la vivienda, agresiones prohibidas por las ordenanzas
de cualquier ciudad normal.
3. Este año, además, el ayuntamiento y los empresarios hoteleros han conseguido
que se suspenda la popularísima verbena de San Juan, alegando, en un
principio, que damos una mala imagen al exterior. Luego se añadió que los ases
del volante no podríais dormir tranquilos. ¿Le parece que una persona con un
poquito de dignidad va a aceptar estos argumentos? Pero el argumento
triunfante debería preocuparle: se han alegado motivos de orden público. Y le
pregunto, si hasta ahora la verbena no ha planteado problemas de orden público,
¿no será su escandalosa presencia la que los puede provocar?
En fin, don Fernando, ya está enterado de lo que hay. Puede trasladar esta información
a sus colegas del CIRCO, o no; puede posicionarse sobre la oportunidad de celebrar la
carrera, o no, pero no nos diga que “no se mete en política” porque ahora mismo está
usted metido hasta las cachas. Lo que haga, le marcará para siempre en la memoria de
muchos valencianos y muchas valencianas. Por nuestra parte, lo tenemos claro, no
queremos la Fórmula 1.
Deseándole suerte para el presente campeonato mundial del circo, le saluda
atentamente,
Ciutadans de València
Plataforma “Circuit Urbà NO”