La desorganización ética (II)

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Antonio García-Trevijano
Antonio García-Trevijano

Aunque sea retirada la ilustración y el paternalismo por el uso de la grosería, la mentira, y un iletrado determinismo económico, y el poder aparezca desnudo en toda su cínica y espléndida barbarie, hoy día esto no es motivo de escándalo público.

Aquí está la razón de que lo gravísimo de la situación no sea el comportamiento de este o de otro Gobierno, sino el estado de indefensión inmunológica en que se encuentra la sociedad española contra la enfermedad oportunista que invade y corrompe a toda la clase política, casi toda la clase intelectual y los poseedores del nuevo signo de la riqueza, la liquidez especuladora. Lo escandaloso es que tan descarada glotonería, tanta bulimia política, no sea rechazada con un puro y permanente escándalo público contra el poder fruidor, contra la fruición exhibicionista de los poderosos.

Por ello no importa tanto criticar al Gobierno como encontrar la causa profunda del mal que padecen las capas integrantes de la alta sociedad económica, cultural y política. Lo urgente es diagnosticar el origen de esta flagrante desorganización ética de la sociedad, y la clase de relación que tiene este caos de las altas costumbres con el sistema político en vigor. No necesitamos probar la existencia real de este desorden moral porque estas cuestiones, como todos los síntomas, no se demuestran, se muestran por sí mismas.

Las dictaduras no conocen este tipo de desarreglos porque en ellas la moral, como el ciudadano, es uniformada por el terror. Llámese jacobina, comunista o fascista, consiste en una deificación de la razón, del partido, de la nación, la ética dictatorial está fuertemente organizada hasta que desaparece o se debilita el catalizador, en cuyo momento la moral natural de la libertad, hasta entonces comprimida por la moral oficial, se expande por todos los circuitos del entramado social, convirtiéndose en la universidad moral de la democracia pluralista, salvo (que otro dique convencional, otra moral oficial, contenga su fuerza de expansión.

Esto último es lo que sucede en esos períodos históricos donde las libertades no crean el orden político, sino éste a aquéllas; donde no son conquistadas por el pueblo, sino otorgadas o concedidas por la autoridad. Es natural que estas expediciones administrativas de las libertades políticas, como los demás expedientes de concesiones estatales, se hagan bajo un riguroso pliego de condiciones caracterizado por el privilegio, la ficción jurídica y el pago de un canon, ya se verá cuál.

El gran parecido de familia entre los rasgos de la Restauración de ayer y la Instauración de hoy, la identidad del pacto constituyente de ambos sistemas junto con la similitud ideológica, pueden conducimos a la precipitada conclusión de que el desorden moral y la dimisión intelectual de la transición sólo son un retorno a la España de la Restauración. La sensación de que estamos reviviendo la mediocridad y la incompetencia de la España restaurada se acentúa aún más leyendo a las grandes y numerosas personalidades que entonces se rebelaron contra la moral y la cultura oficial.

La más grande de todas escribió en 1915 un fabuloso retrato de la Restauración. El diablo Ariman ha “podido establecer, aunque de manera transitoria, el imperio de la deliciosa sinrazón, ley de la mentira provechosa, holganza de las inteligencias, triunfo de las travesuras, terreno en que medran los tontos, se enriquecen los audaces y todo va al revés… En el suelo de Farsalia-Nova, la desorganización ética es el fundamento de nuestro poder”.

El raro coraje moral de un filósofo, el joven Ortega, denunció públicamente la identidad del diablo galdosiano: “La Restauración fue un panorama de fantasmas, y Cánovas, el gran empresario de la fantasmagoría”. Pero la empresa de desorganizar la ética, de alimentar el desorden moral, de convertir la mentira. en fundamento del poder no es tarea que pueda hacer un solo hombre, ni que pueda ser acometida con procesos racionales. El genial artista acude por ello al diablo. El gran filósofo encuentra el concepto corruptor: “Conciliación sin vencedores ni vencidos. ¿No son sospechosas, no os suenan como propósitos turbios estas palabras? Esta premeditada renuncia a la lucha, ¿se ha realizado alguna vez y en alguna parte en otra forma que no sea la complicidad y el amigable reparto? Fue Cánovas un gran corruptor, como diríamos ahora, un profesor de la corrupción”.

(1989)

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2 COMENTARIOS

  1. Hoy he escuchado en las noticias de radio, que este año el Congreso de los Diputados no iba a celebrar las “jornadas de puertas abiertas” como venía siendo habitual desde hace 15 años.

    Al parecer, el Presidente de la Cámara no se atreve a repetir la experiencia, por temor a que surjan protestas allí, con motivo de tan extravagante iniciativa y del gravísimo deterioro de las condiciones de vida de la sociedad española.

    ¿Qué tienen que enseñar?. ¿Qué cosas de valor hay en ese lugar para que una vez al año permitan la entrada de ciudadanos, por unas horas, para hacerles creer que allí está radicada su soberanía?.

    ¿Acaso nos van a enseñar el Banco Azul del Gobierno?, ejemplo de lo que no debe ser un parlamento o asamblea nacional. No. No creo que tengan las desvergüenza de presumir de ese precioso banco tapizado en piel, bien limpio, y ordenado. Ellos saben muy bien que el Gobierno no debe estar en el Parlamento; ese no es su lugar. En una Asamblea Nacional o Parlamento se asientan y legislan los Diputados de Distrito.

    ¿Acaso va presentarse, y presumir de serlo, el Presidente de esa cámara?. ¿Van a presentar a los ciudadanos a un Presidente del Legislativo, que ha sido elegido y nombrado por el Presidente del Ejecutivo?. ¿Van a tener la desfachatez de decirles a los ciudadanos que allí hay separación de poderes, cuando es bien sabido que uno nombra al otro?.

    ¿Les van a explicar a los ciudadanos, que los Diputados allí reunidos, votan por mandato imperativo del jefe de filas, a pesar de estar expresamente prohibido en la Constitución de 1978?… ¿Les van a decir a los ciudadanos, que allí quienes mandan son 6 o 7 personas, y que los otros trescientos y pico Diputados no pueden hacer mas que levantar los brazos al dictado de sus jefes?.

    ¿Les van a decir que en las Comisiones de Investigación siempre tienen mayoría los del Gobierno, haciendo así imposible en la practica ningún tipo de control?

    ¿Les comentarán a los sufridos visitantes, que esa cámara se constituye con Diputados nombrados y elegidos por los jefes de partido, y que luego estos nombran a quien les ha designado?. ¿Les dirán , que ellos no eligen ni diputados, ni al Presidente alguno?. ¿Les dirán que si finalmente la Ley D’ hont no logra configurar una mayoría, ellos pactarán y se pondrán de acuerdo, y harán su consenso y repartirán el pastel?.

    ¿Les contarán algo acerca la presión que ejercen las grandes empresas, las eléctricas, las petroleras, los bancos…? ¿Les dirán a los votantes, -que no electores-, que la mayoría de proyectos de ley llegan al Congreso para ser sometidos a su consideración una vez que han pasado antes por los servicios jurídicos de estas grandes empresas, bancos, eléctricas y petroleras?.

    ¿Les explicarán esos ciudadanos cada vez mas asombrados, que las mayorías y minorías resultantes en ese Congreso, nombrarán a los miembros del Consejo General del Poder Judicial, del Tribunal de Cuentas, del Tribunal Constitucional y de otros muchos órganos del Estado impidiendo así la Separación de Poderes, y los controles democráticos imprescindibles para que podamos afirmar que vivimos en una Democracia?

    ¿Tendrán la oportunidad de hablar acerca de temas tales como parlamentarismo, presidencialismo, estado de partidos, monarquía parlamentaria, monarquía de partidos, república federal, república constitucional, sistema mayoritario a doble vuelta, sistema proporcional, listas de partido, candidaturas uninominales, sociedad civil, sociedad política, representación.?.

    Mucho me temo que no.

    No habrá lugar para la ética, para la libertad de pensamiento, para libertad política, para democracia. Todos estarán pendientes del mármol, de las maderas, del mobiliario, de los orificios de bala del frustrado Golpe de Estado 23-F, de los retratos y tapices.

    ¡Ni un solo diputado de esta monarquía!, ¡ni uno solo! Está por la Separación de Poderes en origen, por la Representación Uninominal, por la Libertad Política Colectiva. Tienen todos, su lugar privilegiado: el Partido, y el Estado; y mientras tanto, la Sociedad Civil, huérfana de mediación política frente al Estado.

  2. Una idea cojonuda, ya resultaba bastante patético ver a los guiris( los que van , parece que no saben en donde viven) sacar fotos al balazo de Tejero, mientras el guía del congreso les relata las excelencias , anécdotas y demás bondades del espectáculo zoológico del parlamentarismo español. 🙂