Concurso de charlatanes

5

VICENTE CARREÑO CARLOS.

Mis respetos a los históricos vendedores-charlatanes que durante décadas han recorrido las carreteras y los caminos de España, en especial las carreteras del Sureste español; han sido unos hombres ejemplares en su actividad comercial, sacrificados, trabajadores. Han vendido en los mercados, a la intemperie, sobre el portón trasero de sus camiones, con un micrófono colgado del cuello; se les recuerda con nostalgia. Todos los años celebran un Concurso Nacional de Charlatanes en la bella ciudad de Orihuela. Una tradición comercial inolvidable.

Ahora el escenario es magnífico… madera noble, estucados, mármol, cuero en los asientos, alfombras, terciopelos, obras de arte. Los protagonistas son otros, pisan una tarima alfombrada, los micrófonos están sobre un atril de madera noble, el sonido es estereofónico, tienen la clientela incondicional para la adquisición de sus productos políticos estropeados.

Reunidos en grupos de incondicionales dicen representar al pueblo, dicen representar a la “ciudadanía”, pero no representan nada más que a sus jefes, -los que le pusieron en esos escaños tan confortables-, dicen sentirse concernidos por los problemas de sus votantes pero se deben al mandato imperativo de quién les puso ahí, en ese lugar tan distinguido, sus mentores.

En la primera fila de ese lugar hay unos bancos azules donde se asientan los que gobiernan, y mas arriba están lo que se supone deben legislar y controlar a los primeros. Han sacado de ese privilegiado núcleo de elegidos a un grupo reducido de ellos para que gobierne, ahora ya, la mezcla de uno y de otro grupo desnaturaliza el sentido de sus funciones.

Mas arriba, en un nivel superior están los invitados, ellos asisten encantados a tan bella teatralidad de representación del como sí. Como si hubiera separación de poderes, como si hubiera representantes de los ciudadanos, como si hubiera Democracia, como si hubiera posibilidad de control político alguno, como si hubiera posibilidad de que lo que sienten los votantes fuera tenido en cuenta por esta asamblea tan ajena y alejada a los intereses de los ciudadanos. Los invitados están encantados de oír a sus preferidos, les aplauden y les vitorean. Son distinguidas personas de la burocracia estatal, algunas esposas y maridos, algunos presidentes de comunidad autónoma, algunos periodistas.

Al otro lado de las pantallas de TV y de los transmisores de radio, los ciudadanos, -confundidos en la creencia de que viven en un país democrático-, asisten incrédulos a tan desconcertante negocio de mercaderías políticas averiadas. Puro teatro, puro teatro.

0 0 voto
Valoración
Creative Commons License

Este trabajo de Vicente Carreño está protegido bajo licencia Atribución Creative Commons-NonCommercial-NoDerivs 4.0 Internacional Los permisos mas allá del ámbito de esta licencia pueden estar disponibles en https://www.diarioerc.com/aviso-legal/
Suscripción
Notificar si
5 Comentarios
mas antiguos
nuevos mas valorados
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
Daniel

Enhorabuena Don Vicente por su instructivo articulo. Queda claro que se puede hablar mucho y no decir nada.

Estos políticos españoles son tan buenos charlatanes que serían capaces de venderle una nevera a un esquimal, pero no solo eso, además, convencerlo de que la necesita. El problema es que cada día, afortunadamente, hay menos esquimales en España.

¡¡¡SALUDOS Y VIVA LA REPÚBLICA CONSTITUCIONAL!!!!

José María Alonso

Vicente, tu agridulce artículo me ha recordado a aquellos vendedores de crecepelo y tahúres de los westerns. Gracias por poner el dedo en la llaga una vez más. Abrazos!

Fina Sotoj

Querido Vicente, leyendo tu artículo me ha venido a la memoria nuestro querido Ramone, comerciante honrado, trabajador, alegre, siempre todos los miércoles día de mercado en Totana, allí estaba el vendiendo su genero y por la compra de una manta te regalaba otra y un pañuelo etc… Pero si me acuerdo de el, por ser un comerciante honrado y trabajador y fiel a sus gentes.

Hoy como bien dices se ha perdido el norte y aunque quieran disfrazar el negocio con tapices y otros enseres de mas o menos valor, al final sale la podredumbre que venden, que son, y que por un puñado de monedas no venden, Se venden.

Buen artículo, un abrazo

Jose Torres Monedero

Estos profesionales de la verborrea trabajan y se ganan la vida con muchísimo más sacrificio que otro verborreicos baratos que son los políticos españoles.