Novedad de la Junta Democrática

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Antonio García-Trevijano
Antonio García-Trevijano

El nacimiento a la vida política de la Junta Democrática se debió a diversos factores. Unos, de carácter objetivo, motivados en la circunstancia política. Otros, de índole subjetiva, basados en mi circunstancia personal. Los que fueron sus fundadores conocen los hechos inmediatos. No sus antecedentes lejanos. Pues lo que se fraguó en la Junta no era una idea que flotara en el aire al alcance de cualquier Partido o persona decidida que la hicieran cristalizar. Lo realmente planteado en esa acción unitaria no era el problema de la presencia del PCE. Eso sólo fue el aspecto más llamativo. El Régimen y el PSOE, como haría luego Kissinger con la Platajunta, lo pusieron en primer plano para producir miedo nacional y restar crédito internacional a la Junta, en tanto que símbolo político de una alternativa de Estado. Pero lo decisivo era otra cuestión, inédita en la historia europea. La de si la democracia podría ser conquistada, de modo pacífico, por la sociedad civil, y elevada al Estado, de abajo arriba, como forma de Gobierno. Esa novedosa idea se apoyaba en antecedentes que provenían de la singularidad de mi experiencia personal, y de mis conocimientos de historia sobre las causas de fracaso de las revoluciones políticas por las tradiciones oligárquicas de los notables que las promueven.

Como era previsible y deseable, la enjundia de la Junta no pudo ser captada en los momentos constituyentes por la mayoría de los partidos que se integraron en ella. Si la idea final de la Junta, que transmití a las personas independientes, al PSA y a los partidos a la izquierda del PCE, se la hubiera explicado a este partido, no habría entrado en ella. No engañé a nadie pues no había más compromisos que los del documento fundacional. Pero uno de los puntos programáticos sometía las funciones de la Junta a la decisión por mayoría de votos. Mi habilidad consistió en someter a votación la naturaleza orgánica de la Junta (un pacto entre notables para negociar la ruptura democrática con los poderes de la dictadura al morir Franco, que era la tesis de Carrillo; o un órgano de impulsión y dirección del movimiento popular por la libertad para producir esa ruptura de la legalidad franquista en el seno de la sociedad civil, que era mi plan de acción) cuando el voto, según la dinámica que había previsto, fuera favorable a mis tesis.

La Junta sirvió a Carrillo para presentarse en sociedad de la mano de hombres tan destacados y significativos para la Iglesia, la Universidad, la alta burguesía y los prestigios profesionales, como Rafael Calvo Serer, Enrique Tierno Galván, el PNV, la empresa Huarte, el príncipe Hugo Carlos, Valentín Paz Andrade, Alfonso Cossío, Manuel Brosseta, José Joaquín Díaz de Aguilar o yo mismo. Pero cuando quedó en minoría, junto con Tierno y CC OO, la lealtad del PCE y del PSP a la estrategia de la movilización popular fue ejemplar en todos los sentidos. Y la Junta triunfó, hasta el punto de conquistar la hegemonía en la sociedad civil y la iniciativa en la sociedad política, por su fidelidad a mi concepción del modo de llegar a la democracia, sin peligro de caer en la oligarquía de partidos.

Considero, pues, que tiene interés genuino, para la historia de los hechos y de las ideas políticas, y por eso escribo esta serie de artículos, el conocimiento de las experiencias y vivencias que me hicieron concebir poco a poco, pasando continuamente de la acción al pensamiento y del pensamiento a la acción, la idea constitutiva, y el plan de acción, de un movimiento ciudadano generalizado, capaz de llegar por vías pacíficas a la libertad institucional, realizando la ruptura democrática de la legalidad dictatorial con moralidad civil y conciencia pública, para poder levantar sobre bases naturales una nueva sociedad política. La Junta destruiría la dictadura construyendo la democracia.

LA RAZÓN. JUEVES 3 DE AGOSTO DE 2000


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Gonzalo

La fracción lúcida,honesta y valiente de la sociedad civil derrumbará de manera sosegada esta Monarquía borbónica dentro de un Estado de partidos y autonomías que sufre España,para edificar la democracia que nunca disfrutó.La fracción más inteligente y espléndida de los contribuyentes han de alcanzar la libertad política,despojandósela a los partidos políticos colocados en el Estado que la tienen raptada desde la dictadura.

Gonzalo

la fracción lúcida,honrada y audaz de la sociedad civil demolerá esta Monarquía borbónica dentro de un Estado de partidos y de autonomías que sufre España,para edificar la democracia que nunca disfrutó.La libertad política ha de ser alcanzada por la fracción más inteligente y abnegada de los administrados,despojandósela a los partidos políticos colocados en el Estado que la tienen raptada.