Porqué estamos con Rusia

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Diario Español de la República Constitucional

JUAN MANUEL DE PRADA

Para tratar de entender la crisis de Ucrania, usted puede tragarse la alfalfa tertulianesa o puede leer a Dostoievski y a Solzhenitsyn. Si lee Los hermanos Karamazov comprenderá lo que Occidente ofrece a los mozalbetes de la plaza Maidán: «Nosotros les enseñaremos –dice el Gran Inquisidor– que la felicidad infantil es la más deliciosa. (…) Desde luego, los haremos trabajar, pero organizaremos su vida de modo que en las horas de recreo jueguen como niños entre cantos y danzas inocentes. Incluso les permitiremos pecar, ya que son débiles, y por esta concesión nos profesarán un amor infantil. Les diremos que todos los pecados se redimen si se cometen con nuestro permiso, que les permitimos pecar porque los queremos y que cargaremos nosotros con el castigo. Y ellos nos mirarán como bienhechores al ver que nos hacemos responsables de sus pecados ante Dios. Y ya nunca tendrán secretos para nosotros. Según su grado de obediencia, nosotros les permitiremos o les prohibiremos vivir con sus mujeres o con sus amantes, tener o no tener hijos, y ellos nos obedecerán con alegría».

Esta es la «felicidad de hormiguero» que Occidente promete a Ucrania. Y contra esta promesa siempre se ha alzado Rusia, como lo hizo España durante siglos; sólo que España ha traicionado este designio, desfondada, mientras que Rusia persevera en él, con la misma terquedad con que el zar Alejandro I defendió Europa de las doctrinas divulgadas por la Revolución francesa. Dostoievski resume el designio ruso por boca del asceta Paisius en Los hermanos Karamazov: «Ciertas teorías afirman que la Iglesia debe convertirse, regenerándose, en Estado, dejándose absorber por él, después de haber cedido a la ciencia, al espíritu de la época, a la civilización. Si se niega a esto, sólo tendrá un papel insignificante y fiscalizado dentro del Estado, que es lo que ocurre en la Europa de nuestros días. Por el contrario, según las esperanzas rusas, no es la Iglesia la que debe transformarse en Estado, sino que es el Estado el que debe mostrarse digno de ser únicamente una Iglesia y nada más que una Iglesia». Dostoievski profetizó la revolución bolcheviche, anticipando su signo radicalmente anticristiano e inhumano, como un castigo divino arrojado sobre Rusia, para purificarla; y profetizó también la regeneración de Occidente, que sólo podría alcanzarse a través de Rusia. Y así, escribió en Diario de un escritor: «La caída de vuestra Europa es inminente (…) Todas esas doctrinas parlamentarias, todas las teorías cívicas profesadas hoy en día, toda la riqueza acumulada, todo eso será destruido en un instante y desaparecerá sin dejar rastro». A los que están empachados de alfalfa tertulianesa estas palabras de Dostoievski se les antojarán lucubraciones misticoides. Pero por defender tales lucubraciones muchos rusos entregaron su sangre en el Gulag; y alguno que sobrevivió al Gulag las siguió defendiendo después, como por ejemplo Solzhenitsyn, quien en El roble y el ternero escribió: «En cuanto a Occidente, no hay esperanza; es más, nunca debemos contar con él. Si conseguimos la libertad, sólo nos la deberemos a nosotros mismos. Si el siglo XX comporta alguna lección para con la humanidad, seremos nosotros quienes la habremos dado a Occidente, y no Occidente a nosotros: el exceso de bienestar y una atmósfera contaminante de sinvergonzonería le han atrofiado la voluntad y el juicio».

Por eso quienes leemos a Dostoievski y a Solzhenitsyn y no nos dejamos cloroformizar por la alfalfa tertulianesa estamos con Rusia. Y no olvidamos, por supuesto, la profecía del monje Filoteo: «Bizancio es la segunda Roma; la tercera será Moscú. Cuando esta caiga, no habrá más».

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Juan Alfredo Buñuelo Redondo

Cada día mejor Don Prada.

Luis Francisco Sanchez Medina

Sr. Prada escuche Radio Libertad Constituyente. Don A.G.T. lo ha dejado claro la 3ª Roma fue Kiev y No Moscu. Por lo demás Gracias por estar con Nosotros. Lagrimas en la Lluvia lo único de calidad en España junto con los programas de la Clave; ambas silenciadas. Le agradezco el haber podido conocer al Teniente Coronel Jurídico D. Miguel Ayuso Torres a través de su Lagrimas en la Luvia. Por lo demás siga escribiendo de su fiel lector Luis Francisco Sánchez Medina, Marino Español

José Albaida

Bien por el artículo, aunque mi interés principal es por “Lágrimas en la lluvia”. ¿Para cuando su reanudación?

saludos, j. albaida

Cyty

En mis 60 años de existencia solo dos progrmas de televisión me han fascinado : La clave y Lágrimas en la lluvia. Muchas gracias por haberlo hecho posible.

guillermo estevez senra

tienes toda la razon occidente esta deshumanizado, solo Moscú puede salvarnos, es imprescindible ponernos en contacto con gente de la embajada de rusia en Madrid e incluso hacer una manifestación ante la ambajada a favor de rusia, ponernos en contacto con intelectuales de rusia.