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Trabajar, crecer, hacer; dice el lema del Partido Popular. Gobernar para la mayoría, afirma el lema del Partido Socialista Obrero Español. Los dos grandes partidos de la oligarquía, del consenso político, de la partidocracia, utilizan el infinitivo, que no distingue la persona, el número ni el tiempo. No es lo mismo trabajar que trabajo, más en un país con tal número de desempleados. Tampoco es lo mismo hacer que el hecho. ¿Hechos del PP? Ahí los tienen, los propios de un partido socialdemócrata: traición a sus ingenuos votantes, ausencia de valores, inacción en los asuntos fundamentales, la nada política. No digamos la diferencia que hay entre crecer y crecimiento. ¿Qué resultados ha obtenido el gobierno del jefe oligarca Rajoy? ¿Crecimiento? Lean los datos macroeconómicos que nos detalla todas las semanas Roberto Centeno en sus artículos.

¿Cuándo gobernará el PSOE? Gobernar, para, la, mayoría. Cuatro palabras que ocultan la verdad de la oligarquía de partidos, el reconocimiento por parte del PSOE de que en España no hay democracia. Porque cuando hay democracia, el elector está representado, por lo que el elegido gobierna o actúa para todos, no sólo para el que lo ha votado; es lo que sucede, por ejemplo, en las elecciones a diputado de distrito mediante el sistema de candidaturas uninominales, propio de la democracia. Si ningún candidato logra el cincuenta por ciento más uno de los votos, se celebra una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados para que así se cumpla la convención internacional por la cual aquél que obtiene la mayoría absoluta representa a todo el distrito. En un sistema electoral proporcional como el español, en el que los ciudadanos no eligen, sino que votan listas de partido con candidatos elegidos previamente por el jefe del partido, el ganador no gobierna para todos, sino para los suyos, porque los diputados de listas no representan a los ciudadanos, sino a los partidos y, más concretamente, al jefe que los ha seleccionado. Ni el PP ni el PSOE pueden decir la verdad, ni definirse, porque son socialdemócratas, por eso emplean el infinitivo.

Es tiempo de izquierda, afirma Izquierda Unida. Así es, han omitido la utilización de su nombre. Lo lógico hubiera sido un lema que dijera “es el tiempo de Izquierda Unida”. En este sentido, los herederos del traidor Santiago Carrillo, que traicionó a las ideas de la libertad política y a la ruptura democrática, muestran una honestidad involuntaria. Porque ciertamente no es tiempo de IU, sino de PODEMOS. Nos encontramos ante un lema suicida. No quiero decir con esto que su intención sea suicida, sino que de sus palabras se puede hacer una lectura de la realidad: se aproxima el tiempo de la izquierda social (que no política, porque políticamente todos los partidos de la oligarquía son de derechas, los nuevos y los viejos, porque son conservadores del régimen de 1978 y de sus reglas de juego partidocráticas) y lo más probable es que tras las próximas elecciones generales haya un pacto entre partidos estatales de ideología igualitaria.

PODEMOS lo tiene claro. Es ahora, dice. No cabe duda, señores, de que si es, no puede ser más que ahora, por eso utilizan el presente de indicativo. Pero la realidad les ha demostrado que no es así. PODEMOS miente y para sostener mi criterio me remito a los resultados de las pasadas elecciones andaluzas. El partido del círculo pasó de la apariencia de ser una alternativa a la alternancia de gobierno a ser un nuevo partido bisagra, cuya única aspiración es el pacto para que otros gobiernen. Algo más de verdad hay en el lema de CIUDADANOS, que se presenta a las elecciones con la siguiente frase (entre otras, como todos): “ha llegado nuestro tiempo”. La utilización del pretérito perfecto compuesto nos indica una acción que ya se ha producido pero que de algún modo se prolonga en el presente. ¿Por qué se atreve a decir CIUDADANOS que su tiempo ha llegado? Porque al contrario de lo que le ha ocurrido a la formación de Pablo Iglesias, el partido de Albert Rivera obtuvo unos excelentes, por inesperados, resultados en las pasadas elecciones partidocráticas andaluzas. Tan efímero como el de PODEMOS será el tiempo de CIUDADANOS, porque para jugar dentro de este régimen de pacto y corrupción, de consenso, hay que pactar (abandonar cualquier valor o idea) y hay que corromperse (pagar los pactos). De ahí que UPYD, precedente del futuro que les aguarda a los dos nuevos partidos del ser y el haber sido, esté a punto de desaparecer, porque no se puede luchar contra la corrupción participando en un régimen cuyo factor de gobierno es la propia corrupción. Rosa Díez se encuentra como el reo condenado a muerte, al que se le permite que exprese sus últimas palabras. De ahí que el lema de UPYD sea LIBRES.

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