España en peligro. Consenso o libertad

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Esta semana, en las distintas secciones del programa, tratamos el asunto catalán y denunciamos la tibia respuesta que planea Rajoy frente al desafío independentista de los nacionalistas catalanes, analizamos el consenso político, hablamos de la revista Reporter, de la democracia interna de los partidos y damos un repaso a los artículos publicados en diarioerc.com, el diario de la libertad política. Han participado en el programa, por orden de aparición:

1º Don Antonio García-Trevijano (Trevijano en pocas palabras): la libertad de pensamiento en la prensa española.
2º Manu Ramos (Teoría para la acción): el consenso.
3º Baldomero Castilla (Llamada a la acción): la revista Reporter.
4º Alfredo Alonso (El buscador de la verdad): las primarias en los partidos políticos.
5º Heliodoro Rodríguez Medina (Criterios en acción): resumen de los medios del MCRC.

Presenta y edita: Paco Bono Sanz Contacto: [email protected] Sígannos en Facebook y en Twitter.

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Thulio Moreno

Es incomprensible, que alguien con formación en derecho, que además es vicepresidente y portavoz de Gobierno y que además es alto cargo de un partido, declare, que: “en cuanto el Parlamento de Cataluña apruebe la declaración de `desconexión´”, el Gobierno presentará un recurso. ¿Recurrir, impugnar, contestar…? ¿Cada ocurrencia consensuada ha de replicarse? ¿Las traiciones han de contra argumentarse?
No todo acto administrativo -cual sea su categoría, relevancia o trascendencia- es recurrible. Las ilegalidades no superan su deslegitimidad e inaplicabilidad, por el mero hecho de consensuarse, ni por publicarse, ni por estar respaldados por un porcentaje elevado, ni por pasividad o tolerancia de otros, ni -finalmente- porque los potenciales poderes de una ¿democracia? se inhiban de intervenir en defensa de los intereses y principios vitales de la Nación: la verdad, la lealtad y la igualdad.
Recurrir una ilegalidad es admitir facultades en lo absurdo. La verdadera ley inadmite abusos, no caben actuaciones administrativas contra legem, nacen con vicio, son totalitarias, no son imperativas.
Consintiendo cualquier redacción del Estatuto, tolerando discriminaciones legales, debatiendo lo indebatible, requiriendo dictamen al Consejo de Estado, reuniendo a los cabecillas de los partidos “constitucionalistas”, esperando resultados del 20 D, etc. es una cadena de errores y dejaciones tan graves y tan amplia, que alienta e incrementa la visión de cantonalismo y disgregación actual.
Pero hay que respetar, que “quod ab initio non valent, ex post facto convalescere non possunt”
Al final nos vemos contando los votos de refrendos o plebiscitos del ocurrente de turno.