Sobre la libertad (II): «personificación»

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[Dedicado a la memoria del poeta (doctor en filosofía) Antonio Machado y de su esposa Leonor; a la memoria del profesor Gustavo Bueno y de su esposa Carmen. Dedicado a todas las personas que se citan y, por extensión, a todas las Mujeres que en el mundo han sido y son; a ellas, hijas y Madres del amor y de todas las personas=verdades]

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Pedro Salinas Serrano (1891-1951): ¡Evasión, contigo, hacia lo alto, verticalmente, fuga de los dos al cielo sin pecado, al mundo de las nubes! Gracias, alma, por inspirármelo.[…] ¿Ves la «presencia» de lo ausente? […] Así me sirves para vivir, Katherine, así me inspiras vida; por detrás de las «cenizas», como tú dices, el fuego permanente: amor y espíritu.(1a) [en carta a Katherine Whitmore; sábado, 04 de Marzo de 1933].

Todavía no conviene salir del armónico «Yo-Tú<>Tú-Yo», hecho un «Nosotros», al que nos referíamos en la primera parte de estas conversaciones. Estábamos en el umbral de la Libertad: las dos personas se han «personado» consciente, voluntaria y recíprocamente. Era el reconocimiento mutuo o «mutua personación»acción y efecto de personarse»(2)). Las dos personas se aceptan y se hacen presentes; se presentan, ellas mismas como verdades, «Entre-sí». Es como una acción de saludarse con el efecto de darse salud, pues, para el espíritu [que es «testigo» por naturaleza y voluntad -Santayana (1942): “el espíritu es el «testigo» de la danza cósmica”(3)-], toda verdad es saludable y amable. Verdades y veracidades personales son alimentos de la comprensión. Y el Amor voluntario, Amor espiritual e inteligente, se gusta y recrea siendo comprensivo y siendo veraz [Santayana -1942-: el espíritu es la criatura de la verdad […que], inocentemente, desea amarlo y comprenderlo todo(3)].

 

(*) Hannah Arendt emplea ahí la expresión «fascismo», aun siendo «nazismo» la usada en el resto del texto (incluso distinguiéndolo del «fascismo italiano»). Empleamos aquí «nacional-socialismo» por ser «nazismo» sólo una abreviatura. Entiendo que la expresión más común, más amplia y adecuada (aplicable también al «sovietismo» ruso) habría sido «totalitarismo político» (o estatalista).

pc2La personación es un darse salud para iniciar un nuevo camino. Un camino que sea de Libertad recíproca no puede iniciarse con recíprocos juicios: el prejuicio cancela la Libertad; el juicio la saca de quicio y la extravía. En el umbral de ese camino, las dos personas han respondido con verdad a la primera pregunta: ¿qué somos? «Somos personas» y, como lo somos, nos saludamos (nos «per-sonamos» sin señalarnos) nos damos, en el presente, salud como presente; como regalo para abordar, en presente continuo, ese abismo de «nada» al que llamamos «futuro»: una pulcra «nada madrina» continuamente disponible para recibir en su seno las verdades personales de quienes, en el pasado, ya se habían correlativamente personado con sus respectivos «Entre-Sí-es».

Volvamos al «Yo-Tú<>Tú-Yo». De esas dos personas, en pie sobre el umbral de la Libertad y aún por conocerse, ¿quién es «»? y ¿quién es «Yo»?

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El texto final del artículo de Arendt es: “En cuanto judíos, queremos luchar por la libertad del pueblo judío, porque: «si yo no miro por mí mismo, ¿quién lo hará?». En cuanto europeos, queremos luchar por la libertad de Europa, porque: «si solamente miro por mí mismo, ¿quién soy yo?»”(7a)

 

 

 

 

  • Buenos días, ¿quién eres tú?
  • Buenos días. Soy yo. ¿Y tú?
  • Soy yo.

Como se ve, las dos personas caen en el redundante «Yo-Yo» del que queríamos salir y no pueden saber nada la una de la otra; sólo pueden saber el «no-saber» que es saber nada de la nada. El «Entre-Sí» se torna «entre-no» (pues nada hay en el «entre-yo»; y se evacúa al «Entre-Sí»). Caerían en el primer círculo vicioso si siguieran jugando al «yoyó» de cada una. El «Yo», cuando es utilizado como sujeto, resulta resultonamente insustituible: no es tanto pronombre como «nombre» personal (en verdad, un «cuasi-nombre» impersonal). Cuando una persona se predica a sí misma con verdad, se repica, como las campanas; con mentira (y el «Yo» psíquico es una «cuasi-mentira», una física virtualidad) salpica y se salpica, aunque el agua más sucia cae en su propia palangana. Pero, aquellas campanas, ¿quién las oirá y, sobre todo, comprenderá? Sólo gracias al «Nombre propio» de cada una, que, como a su propia vida, ni siquiera han elegido, las dos personas pueden salir del primer atolladero. El «Nombre propio» era el segundo regalo (una dación) que cada persona había recibido de la Comunidad a cambio de su novedosa aparición: esta segunda verdad (que sigue a la propia vida personal; al propio «ser-esse») es una afirmativa y afirmadora verdad regalada al nacido; se le recuerda insistentemente durante sus primeros años para que no se olvide de ella. Para que no se olvide de él mismo; de la singular existencia de su propio «quién».

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En el Apdo. I.3. “El problema filosófico moral fundamental es el de las relaciones entre el Hombre y la Persona” y en el Apdo. I.4. “La persona humana sólo es concebible en el curso del proceso histórico”.
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(*). «Simón»: el texto empleado dice ahí «Simón Pedro», sin embargo, en ese momento no había recibido el sobrenombre «Kefas» (= roca; sustantivo masculino en arameo). En el texto original griego de Marcos se emplea, para Pedro, el Nombre πετρος («Petros») y, a continuación, “sobre esta πετρα” («petra»), siendo así que “el término griego «petros» (masculino), designa una piedra [móvil] cualquiera no sujeta al suelo, mientras que «petra» (femenino) significa una piedra fija e inconmovible.”(10) “Ni el término griego «Petros», ni siquiera, al parecer, su correspondiente arameo «Kefas» se utilizaba como nombre de persona antes que Jesús llamara así al jefe de los apóstoles.”(9a1) (*). εκκλησία [«ekklesia»]: «Asamblea». “El término semítico traducido por «εκκλησία» significa «asamblea» y se encuentra con frecuencia en el Antiguo Testamento para designar a la comunidad del pueblo elegido, especialmente en el desierto.” (9a2) (**). En latín “Vade retro me Satana” (literalmente «apártate o retrocede o vuélvete o camina hacia atrás, Satán»). Satán aparece ya con ésta denominación en el Llibro I de las Crónicas y en el Libro de Job, significa “«el Adversario». Este término, tomado al parecer del lenguaje jurídico […] se convertirá en nombre propio”(11a). En el Libro de Job, éste pronuncia, contra «sí-mismo», “dos maldiciones paralelas”(11a): «¡Perezca el día en que nací y la noche que dijo “un varón ha sido concebido”! […] maldíganla los que maldicen el día, los dispuestos a despertar a Leviatán”(11). De este «Leviatán» (“o también el Dragón o la Serpiente Huidiza”(11a)), Thomas Hobbes (1651) tomará el nombre para referirse al Estado, al que también llama “hombre artificial”(12) y “dios mortal”(12). (***). Ni Mateo, ni Marcos, ni Lucas identifican por su nombre a quien “echó mano a su espada”(9c). Sólo Juan le nombra.
El primer paso en el camino de la Libertad se da, verazmente, cuando se utiliza el «Nombre propio» que, a su vez, era el segundo presente (tras la vida) que había recibido desinteresada e involuntariamente el nacido; y desinteresada, pero voluntariamente, aunque se elija por algún bello azar hecho azahar, había sido otorgado por los adultos que lo concedieron, pues lo consideraban merecido por el nuevo ser. Se hace «propio» en destino pero «no-propio» en origen: procede de otra u otras personas. El comienzo de la Libertad es la primera respuesta veraz con que las personas personadas entre sí («re-sonantes») responden a la pregunta «¿Quién eres tú?» El «Nombre propio» es la respuesta generosa del «Tú» que interesa al «Yo» y queda ingresada en la cuenta de este «Yo» por cuenta de aquel «Tú»; y viceversa. El que era un segundo regalo personal se convierte, así, en el primer presente interpersonal; es el primer paso de la Libertad en tanto sostenida, «personificante» personación.

Esa amable acción recíproca (esa «inter-acción») consiste, por tanto, en un sencillo «inter-cambio» de presentes. Por eso subsiste merecidamente. Presentes o regalos que resultan ser de interés (o, mejor, de «Inter-esse»= «ser que está o existe entre ser y ser») para las dos partes del resonante binomio «Yo-Tú<>Tú-Yo» en su primer paso generador de libre veracidad hacia la Libertad. Al concederse esos presentes las personas se están, literalmente, presentando entre sí. Así como la nueva criatura surgió como una nueva aparición bien recibida, una buena Presentación es la Libertad recién aparecida.

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Pero, más allá del Nombre, que procedía de dación ajena, sigue existiendo una persona desconocida. Cada persona sólo se reconocerá si es conocida por otra y viceversa. Para verdaderamente saberse, valorarse, respetarse y apreciarse ha de ser sabida, valorada, respetada y apreciada, verdaderamente, por otra persona. No como a ésta última le gustaría que fuera la primera, sino como la primera, sencillamente, es. Si bien, del intercambio de seres, las personas extraen sus propias conclusiones acerca de cómo «per-feccionarse» o mejorar su «ser-esse», literalmente, «haciéndose Entre-Sí» [«co-siéndose» podríamos decir]. De nuevo nace y brilla el interesante «Inter-esse», por cuya «inter-mediación» las personas se «trans-forman» mutuamente, «trans-mitiéndose» y «trans-portándose» entre sí.

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La Libertad de la persona adulta es un proceso de intercambio mutuo de «in-formación» que permite a la otra persona, por «trans-formación», ir respondiendo a las preguntas «¿Quién soy?»; «¿Cómo soy?»… Esto se realiza mediante una conversación respetuosa (también con sólo una mirada); una conversación es una conjunción; no somos ni «Tú» ni «Yo». Somos «Tú-y-Yo» (en verdad, el «Yo» sólo se «personifica» cuando se hace «tu-Yo» -de ti-). Somos «Nosotros». Al contestar aquellas preguntas con sinceridad, cada persona «se-da» a conocer (es decir, «da o entrega ser») para, a cambio, obtener la afirmación del ser propio, del que hace acopio. Vuelve a ocurrir que la Libertad es un intercambio de presentes entre quienes ya se han presentado. Este «franquearse» mutuamente («puentearse» mutuamente; este «atravesarse» o «travesearse» espiritual a través del «Inter-esse»), este actuar con franqueza (libertad, exención -extroversión-) es un proceso de mutua confirmación entre personales Psiques corpóreas: es su propia «Personificación». Es la prosopopeya espiritual de la sin par epopeya («milmilenaria» y audaz -también sangrante-) de las Psiques humanas; desde siempre; desde ahora. Es, también, un proceso de humanización perfeccionadora y de «inter-essante» civilización mucho más valioso, mucho más constante, que el paso espacial del astronauta sobre la luna; cualquier persona puede y ha de darlo (pero, en cada caso incidental, y entre miedos y vanidad, ¿lo ha querido?; ¿lo quiere?; ¿lo querrá?; ¿lo está queriendo voluntariamente aunque, de hecho, se dé sigilosa -y quizá confusamente- cada día, salvo para el ensimismado ermitaño psico-físico y mental?). La personificación es un proceso de mutua comprensión, un recíproco acogimiento espiritual; una afirmación recíprocamente conformadora; una incesante confirmación.

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Pero, si decíamos que los ojos del espíritu personal ven y comprenden según un lenguaje exclusivo y «súper-poliédrico» propio de cada persona ¿cómo podrá surgir la comprensión «personificadora»? El Amor, consciente y voluntario, es el traductor universal de ese lenguaje jeroglífico que intercambia regalos; es el auténtico «Inter-esse» que proporciona y sostiene la autenticidad personal; el Amor es el verso del verbo universal. El Amor es el que hace de cada «yo» un verídico «Tú» y, entrambos, un «Nosotros». Ese Amor presencial no es el de románticos mundanales, ni el de carnales poetas ni el de Cupido con sus saetas; es el Amor como acto consciente que cualquier persona decente sabe, muy bien sabe, lo que es. No es «Voluntad de poder» (ni «Voluntad de juzgar»), es «Voluntad de Amar»; «Voluntad de ser-de-verdad». La persona más decente es la que no olvida que fue y que no debe dejar de ser un niño; o como un niño.

pc9La personificación es la situación permanente de la Comunidad que vive en Libertad; en ella, son las propias personas quienes se intercambian entre sí, como sus mejores presentes, en cada presente; en todos los presentes. Es una reticular concatenación de interacciones mediante la que se despliega esa personificación; las personas presentes, con aquellos presentes de Amor, se regalan, a voluntad y sencillamente, un futuro de presentes en pacífica Libertad. La personificación es un diario renacer, es una inconsútil hebra que une pacíficos renacimientos. Dichosa la Comunidad que, insistentemente, acoge a cada persona como la amorosa Madre engendradora recibe al nuevo niño que se hace presente, siendo hasta entonces desconocido; siendo hasta entonces extraño y ausente.

pc10Seguiremos conversando «S.S.C.V.»(20) (=«Si Sigo con Vida»(20)), como escribió Liev (León) Nicoláievich Tolstói, pero puesto en primera persona del plural, en un «Nosotros interpersonal» («Inter-esse»).

P.S.: llamo «Liberamor» al tipo de Amor penetrante y receptivo, virilmente femenino y femeninamente viril (o sea: comprensivo), que, manteniéndose casto, fertiliza y se alimenta de verdades personales; que se recrea de memoria, presente, promesa y previsión. Que, abriéndose paso hacia la Libertad, reclama y proclama: «mis principios, mis verdades, no son otros, no son otras, sino cada uno de vosotros: ser-es espiritual-es». Que libra del «sí-mismo» a través del «Entre-sí». De él hemos escrito, hoy, aquí; y, otro día, aquí; y aquí otro día…; porque, como escribió Machado, «hoy es siempre todavía(18)».

Y, a vuelapluma, los significados más probables de los demás Nombres citados en el texto:

> «Antonio»: del griego, «florido»; del latín, «enemigo del adversario; valiente».

> «Leonor»: si deriva del griego «Helena», «luz resplandeciente»; si del latín «Leo», «valiente, impetuosa, audaz»; en ambos casos «honorable».

> «Gustavo»: del sueco antiguo «Gustav», «que sostiene el báculo de los gautas» (suecos del sur); o bien, del eslavo «Gostislav», «huésped de gloria».

> «Carmen»: del hebreo, «Jardín de Dios»; o del latín «Poemas, música, canto».

> «Katherine»: del latín, «Pura; Inmaculada».

> «Hannah»: del hebreo, «Regalo de Dios».

> «Friedrich»: del germánico, «Príncipe de la Paz», o «que gobierna por la Paz» [derivación a su vez de la raíz indoeuropea *pri-, que significaba «Amar»].

> «Fedro»: del griego, «hombre espléndido».

> «Augusto»: del latín, «venerado; consagrado por los augures» [en su origen fue un título de respetabilidad, no un nombre].

> «Simón»: del hebreo, «el que ha escuchado a Dios».

> «Jonás»: del hebreo «Yonnah», «paloma».

> «Mateo»: del hebreo, «don de Dios».

> «Marcos»: del latín, «relativo o consagrado a Marte -dios de la guerra-»; o, por derivación del germánico, «masculino; viril».

> «Lucas»: del latín, «iluminado, luminoso».

> «Juan»: del hebreo, «Dios es misericordioso».

> «Jesús»: del hebreo «Yeshúa»: «Yahveh es Salvación».

> «Jorge»: del griego, «agricultor; el que trabaja la tierra».

> «María»: del hebreo, «Espejo, hermosa, excelsa, amargura, luz sobre el mar»; del egipcio, «amargura o amada»;…

> «León»: del latín, «valiente, impetuoso, audaz».

Nota: este artículo, con algunas modificaciones, y sin las imágenes y textos a ellas incorporados, ni el post scriptum, fue escrito y publicado en la primera etapa del Diariorc, a finales de octubre de 2011.

(1) SALINAS, Pedro. “Cartas a Katherine Whitmore”. Tusquets Editores, S.A. 2016.

(1a) Carta manuscrita en “[Madrid]. 4 sábado, marzo [de 1933]”.

(2) SANTAYANA, George. “Los reinos del ser”. Fondo de Cultura Económica. México, D.F. 1.959. 2ª Reimpresión-2.006. [Ed. original 1.942].

(3) Real Academia Española de la Lengua (en página internet). Ofrece dos acepciones de “personación”:

  1. f. Acción y efecto de personarse en un lugar.
  2. f. Der. Acto de comparecer formalmente como parte en un juicio.

(4) ARENDT, Hannah. “Ensayos de comprensión: 1930-1954”. Caparrós Editores, S.L. 2005.

(2a) “Aproximaciones al «problema alemán».” Aparecido en “Partisan review, XII/1”, invierno 1945.

(5) ARENDT, Hannah. “Entre el pasado y el futuro”. Ediciones Península, S.A. 2003. [Ed. original: 1954].

(5a) “Truth and Politics”. [“Verdad y política”] en “The New Yorker” del 25/Febrero/1967; añadido, como 8º ensayo, a las sucesivas ediciones de “Entre el pasado y el futuro” a partir de 1968.

(6) NIETZSCHE, Friedrich. “Así habló Zaratustra”. 1ª Parte. RBA Editores, S.A. 1995. Cotejada con Obras Selectas”. Edimat Libros, S.A. 2000 y con versión «pdf» tomada de internet. [escrita 1ª Parte en 1883].

(7) ARENDT, Hannah. “Escritos judíos”. Ediciones Paidós Ibérica, S.A. 2009.

(7a) “Paciencia activa”. Artículo en revista “Aufbau” del 28/Noviembre/1941.

(8) BUENO, Gustavo. “El sentido de la vida” [“seis lecciones de filosofía moral”]. Pentalfa, Oviedo. 1996. Disponible «pdf» en “Fundación Gustavo Bueno.”

(9) “Biblia de Jerusalén”. Editorial Española Desclée de Brouwer, S.A. 1967.

(9a) En Evangelio de Mateo 16,13-18.

(9a1) y (9a2) Apuntes, en notas a pie de página, al versículo 18.

(9b) En Evangelio de Marcos 8, 31-33.

(9c) En Evangelio de Mateo 26, 48-52.

(9d) En Evangelio de Lucas 19, 39-40.

(9e) En Evangelio de Juan 8, 7-11.

(9f) En Evangelio de Juan 20, 11-16.

(10) MEJÍA, Alejandro. “La Vida de la Iglesia”. Editorial Progreso, S.A. de C.V. 2009. México D.F. 1984.

(11) Libro de JOB, en “Biblia de Jerusalén”. Editorial Española Desclée de Brouwer, S.A. 1967.

(11a) En notas a pie de página.

(12) HOBBES, Thomas. “Leviatán” [o “La materia, forma y poder de un Estado eclesiástico y civil”]. Alianza Editorial, S.A. 2011. [Ed. orig.: 1651].

(13) SANTAYANA, George. “Escepticismo y fe animal”. Editorial Losada, S.A. 2002. [Ed. orig.: 1927].

(14) SANTAYANA, George. “Soliloquios en Inglaterra y Soliloquios Posteriores” >> 49-“La Psique”. Trotta, S.A. 2009.

(15) GARCÍA-TREVIJANO, Antonio. “Teoría pura de la República”. El Buey Mudo. 2010.

(16) GARCÍA-TREVIJANO, Antonio. Del hecho nacional a la conciencia de España” [o “El discurso de la república”]. Ediciones Temas de Hoy, S.A. 1994.

(17) MACHADO, Antonio. “Escritos dispersos (1893-1936)” Ediciones Octaedro, S.L. 2009.

(17a) Texto ampliado de nota autobiográfica en carta a Juan Ramón Jiménez de mayo de 1.913.

(17b) Artículo «Esencias». Poesías de Pilar Valderrama”. En “Los Lunes de El Imparcial” del 05/Octubre/1930.

(18) MACHADO, Antonio. “Poesía” . Editorial Losada, S.A. 2012.

(19) ARENDT, Hannah. “Diario filosófico. 1950-1973”. Herder Editorial, S.L. 2006.

(19a) En Cuaderno [“Notebook”] XVI, manuscrito en mayo de 1953.

(20) NICOLÁIEVICH TOLSTÓI, Liev. “Diarios (1895-1910)”. Quaderns Crema, S.A. 2003. Según el editor: “Lev Nicoláievich solía escribir las siglas S.C.C.V. (si sigo con vida) después de la fecha del día siguiente.”

 

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