¡Arded, malditos!

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Ningún partido dentro del sistema de partidos, los subvencionados por los españoles, tiene autoridad para criticar el pacto que terminará por destruir España. Todos son lo mismo. Todos son mentira. Farsa. Ficción. Están más cercanos entre ellos que ellos con sus respectivas bases. Toda la disfuncionalidad del sistema parlamentario – proporcional – ratificador de listas de partido, se exhibe en todo su esplendor. Sus frutos: desnacionalización de España, desintegración de la conciencia de unidad, maniqueísmo, sentimentalismo contra argumentación racional, polarización, demagogia populista, cainismo político, coaliciones reaccionarias con el único fin de retener el poder.

España toca fondo en su particular zozobra desde que comenzó a hundirse desde la mal llamada Transición. Esto no es nuevo. Pero se acerca el acto final. No es exclusivo de este pacto. Cualquier otro partido que hubiese llegado al poder sin mayoría absoluta (lo deseable en una verdadera democracia), hubiese pactado hasta con su enemigo con tal de tener poder. Todos son reaccionarios. Todos son mentira. Todos son una farsa que no representan a nadie. Todos son incompatibles con la libertad política. España avanza el penúltimo escalón antes de entrar en su particular infierno histórico. Le falta llamar a la puerta y entrar para quemarse. Le abrirá la puerta el nacionalismo. Lo que queda de decencia en España contemplará inane el suicidio político de la nación española. La sociedad española hace tiempo que fue desarmada y desmantelada, debidamente anestesiada mediante el cáncer de todas las sociedades: la corrupción moral. Hoy asiste impotente al último acto final. La esperanza sólo queda en el tercio laocrático, hoy hibernado, que ha fingido ceguera en las últimas llamadas a las no decisiones electorales, recupere la vista recordando lo que significa la verdadera libertad política que España jamás ha conocido. Exactamente lo contrario de lo que hay y de lo que viene. Mayorías absolutas elegidas por electores de distrito a doble vuelta, con mandato imperativo, revocable, controladas y contrapesadas por minorías, con jueces independientes y un presidente elegido por separado por toda España. Exactamente lo que no tiene España y lo que hace que la parte más noble de la sociedad española, la que todavía vive con veracidad, hace tiempo que se refugió en su modo privado de existencia, su vida privada, porque la pública sólo queda para lo más indecente de la sociedad. Acostumbrada ya a no tener conciencia de su propia dignidad, a vivir en una mentira permanente y la vida como ficción.

Se acaba de colocar el penúltimo ladrillo del edificio de la farsa. Hay países como el nuestro que tienen que atravesar la historia con la maldición de que nunca verán la luz de la libertad política. Tal parece nuestro sino. Como sortilegio en Lady Halcón, cuando parece que la sociedad pudiera rozar la libertad, la luz de la realidad, les vuelve a separar. Por eso, España tiene lo que merece. Quiere vivir engañado, postrado, esclavo e indigno. Ha necesitado caerse al pozo de la historia para darse cuenta que era un pozo sin salida. Ilustrarse por el mal ejemplo. Como los tontos de Homero. Por ello, cuanto antes se dé paso al acto final, mejor. Pero que en ese infierno se quemen ellos.

La esperanza está fuera del sistema de listas de todos los partidos. Todos son iguales. La esperanza está hoy en lo mejor de las vidas privadas dignas. No hay solución cualquiera que fuese el pacto innoble de esta oligocracia. Si querían ver el cadáver de España en solemne marcha fúnebre, les tengo una mala noticia. Ni siquiera hay decoro en esta muerte de España. La entrada al infierno está despojada de belleza. Lo público va a arder en su condena eterna. Paradójicamente, cuanto antes sea la quema, antes podrá construirse la verdadera libertad política.

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Al Santos

Yo creo que a pesar de lo que pueda parecernos el tercio laocrático está conformado, ahora es el momento de crear el punto de encuentro sin protagonismos, hay los suficientes hombres libres y conscientes de la realidad política para convocar, está vez si, la manifestación silenciosa y multitudinaria que proponía el Maestro D. Antonio García Trevijano.

Se debe crear esa plataforma, hagamos una lista de las publicaciones donde podemos apreciar el conocimiento y la sensibilidad política necesaria para percibir el estado de las cosas.

Un enlace permanente en cada una de estas publicaciones o páginas con un distintivo que conduzca a una página donde se unifique ese tercio laocrático ahora desperdigado en infinidad de publicaciones. Reunamos a los mejores ahora silenciados, profesionales, artistas, filósofos, escritores y españoles conscientes del momento transcendente que vive España.

Un distintivo único en cada publicación , un enlace a una simple página que con un mensaje escueto “por la libertad política en España” vaya sumando españoles suficientes para realizar una marcha multitudinaria hasta el palacio de la Zarzuela para exigirle al Rey ponerse al mando de las Fuerzas Armadas y tutelar con el ejército un periodo constituyente desde la unidad indisoluble de la nación y la igualdad ante la ley de todos los españoles.

Debemos hacerlo ya, un solo objetivo inalterable que no permita la manipulación, la infiltración o la apropiación del movimiento por nadie.

Desde la unidad indisoluble de la nación a la libertad política.

Yo dejo aquí mi opinión, ahora solo hace falta que se haga libre recorriendo España.

Al Santos

“Tercio Laocrático” sería un buen lema y con pocas posibilidades de manipulación por la dictadura mediática global.