Don Juan, con el apoyo de su consejo privado de incondicionales, no se lo acababa de creer. No quería o no podía darse cuenta de que sólo cumplía la función de muro de contención del franquismo. Sin renunciar a su objetivo de conseguir el trono, inició un cambio de estrategia que pasaba, en primer lugar, por el cambio de residencia. El 1 de febrero de 1946 los condes de Barcelona se trasladaron a Estoril. Salieron de Lausana casi de madrugada, en automóviles con las luces apagadas, escoltados por un coche de la policía, y se fueron en avión vía Londres.
Los hijos fueron más tarde. Al principio se quedaron a cargo de la abuela (la ex-reina Victoria Eugenia), en el palacete de Lausana. Todos menos “Juanito”, a quien dejaron internado en el Colegio Maria Saint Jean de Friburgo. Sólo tenía 8 años, pero sus padres parecían sinceramente preocupados por unos estudios que se estaban convirtiendo en una tortura. Le habían dicho que si no sacaba buenas notas, el fin de semana no le mandarían a ver a la abuela. Con Juan Carlos estaba su preceptor, Eugenio Vegas, que se quedó en un hotel de la ciudad.

Las relaciones con Nicolás Franco, entonces embajador de España en Portugal, de quien había de obtener autorización para que vinieran sus hijos, fueron tensas. En abril se reunieron Nicolás Franco y Salazar. El embajador advirtió que Franco consideraba inconveniente la estancia de Don Juan en Portugal, porque esto obligaría al Gobierno español a vigilar estrechamente a las personas que le quisieran venir a ver. Pero Salazar insistía en el desinterés creciente de Inglaterra y los Estados Unidos por la monarquía y en lo inocua que era la estancia de la familia real Borbón.
Franco ponía como condición que Don Juan se retractara de lo que había declarado en el Manifiesto de Lausana, pero Juan se negó. La ruptura con Franco era definitiva y la prensa lo publicó, tanto en Suiza como en Portugal.
Para ir adelantando trabajo antes que los niños llegaran, los condes se decidieron a comprar los muebles y cuatro furgonetas bensen; y también diversos turismos, uno de los cuales era un Bentley de cuatro puertas.