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PATRICIA SVERLO.

Los últimos días de octubre Franco volvió a ponerse enfermo. Cristóbal Martínez-Bordiú, marqués de Villaverde, que era cabeza de los servicios de cardiología de la clínica de la Paz, insistió en el hecho de que no se trasladaría del Pardo. Reunió a un equipo de médicos elegidos por él para que vigilaran permanentemente su salud, con el material suficiente para montar una UVI e, incluso, operar si hiciera falta. El día 17 Juan Carlos telefoneó a Fernández Miranda para decirle: “El viejo está mal. Quiero verte el lunes a las 7:30“. Durante esta segunda y definitiva enfermedad, intensificaron los contactos que mantenían desde 1960 de una manera más o menos permanente.

Franco, moribundoDesde 1973 Torcuato era el candidato de la monarquía para ser el presidente del primer Gobierno. Pero antes de que llegara este momento, Juan Carlos tuvo que asumir una vez más el puesto de jefe del Estado interino, para resolver un problema que no podía esperar. La posición española en el Sáhara, una de sus últimas colonias, estaba sentenciada por los organismos internacionales y por la organización política de los saharauis, el Frente Polisario, partido que buscaba la independencia. Pero la oportunidad la aprovechó Marruecos, que quería anexionarse el reino alauita. El rey Hassan ya había dictado sentencia sobre el conflicto, en la que reconocía a los habitantes, bajo control español, el derecho de autodeterminación. Pero España hacía tiempo que retrasaba sin motivo el referéndum popular que había prometido para que el pueblo saharaui pudiera decidir por sí mismo. A finales de octubre, el rey Hassan II, aprovechando la situación de vacío de poder, organizó la Marcha Verde, una especie de invasión civil para ocupar la zona norte del territorio.

Empezó con una concentración cerca de la frontera de 200.000 personas dispuestas a marchar en un único frente hacia Al-A’yun. La Marcha Verde empezó el 1 de noviembre de 1975. Aquella misma fecha, Juan Carlos, tras pensárselo mucho (aunque hacía unos días que Franco estaba inconsciente), asumió la jefatura del Estado. El Caudillo, que ya había redactado la despedida a los españoles, esta vez ni siquiera se enteró de la sustitución.

Unos días antes, el príncipe se había reunido en La Zarzuela con los jefes militares, presa del pánico y con la tensión por las nubes, hasta el punto de que necesitó asistencia médica. Fue la princesa Sofia quien dijo: “Los generales deben estar con sus tropas”. Y le pidió que como regalo de aniversario (que era el 2 de noviembre) le ofreciera ir al Sáhara. La idea no gustó a Mondéjar, aunque Armada intentó explicarle que el riesgo era mínimo. En realidad, ya se había pactado con el rey Hassan II. Y el casi rey, “heroicamente”, acabó aceptando hacer el viaje. En realidad, en la visita relámpago lo que hizo fue representar una comedia para los militares que estaban destinados en la zona (que ni siquiera habían estado provistos de munición para repeler la invasión) y con una conferencia, un desfile, una comida en el casino, una ceremonia de condecoraciones,unas copa con los jefes y oficiales… se organizó una retirada “honorable”. Pero el viaje fue considerado todo un éxito y, cuando volvió, justo al día siguiente, le esperaban en el aeropuerto, para recibirlo a bombo y platillo, Milans del Bosch y los mandos de la División Acorazada.

Juan Carlos y Hassan II

Cuando volvió a La Zarzuela, recibió una llamada telefónica del rey Hassan II. Según la versión oficial, su viaje le había dejado tan impresionado que abortaría la Marcha Verde. Lo cierto es que el Estado Español evacuó las tropas y dejó a los saharauis abandonados a la invasión marroquí y mauritana, cosa que no resolvió el conflicto, aunque el príncipe dio el asunto por acabado. Después de esta brillante operación, Juan Carlos continuó haciendo visitas diarias a Franco, hasta que éste murió el 22 de noviembre de 1975. Poco antes, tuvieron una emotiva despedida. El príncipe se acercó a la cabecera y el dictador le cogió la mano, se la apretó muy fuerte y le dijo en un suspiro: “Alteza, la única cosa que os pido es que mantengáis la unidad de España“.

Marcha Verde

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