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Hoy, día 10 de mayo, se ha presentado, a través de diversas plataformas y medios públicos, el largometraje documental ​“Frente a la gran mentira”​, dirigido por ​Atanasio Noriega​, que recoge y que sintetiza las ideas de uno de los más prestigiosos juristas de todos los tiempos, y el más destacado pensador político de la historia de España: ​Antonio García-Trevijano Forte.

Hasta ahora, su pensamiento, erudición y conocimiento, (que lo sitúa a la altura de otros como Nicolás Maquiavelo, Thomas Hobbes o Charles Louis de Secondat, barón de Montesquieu) de este jurista y abogado granadino, había sido desconocido y desconsiderado en los centros académicos y de enseñanza españoles, y esto es el motivo de la elaboración de un documental, que trata de dar a conocer su figura, su acción pública, y especialmente su pensamiento y su obra de teoría política, filosófica y estética.

A lo largo de las casi dos horas del montaje audiovisual, se denuncian y se explican toda una serie de cuestiones, hasta ahora desconocidas para la gran mayoría de personas, y que suponen por lo tanto una verdadera revolución en el pensamiento y el conocimiento a nivel internacional. Los principios científicos que fundamentan la exposición, y el hecho de que supongan un cambio paradigmático en la propia ciencia política, hacen de este documento un elemento único y de necesaria y obligada observación.

Acontecimientos históricos en España, que comienzan en la conocida como “transición española” y que continúan con el golpe de Estado fracasado el 23F de 1981, preceden al desarrollo y explicación de una serie de fundamentos que permiten comprender, de forma fácil, conceptos más complejos de la política, y que, hasta ahora, habían sido ajenos al conocimiento de un público amplio.

El documental ​“Frente a la gran mentira” propone, a la consideración del espectador, asuntos que van a cuestionar, durante el desarrollo del metraje, todo aquello en lo que hasta ahora había creído, y que constituía en él, una forma de fe y de creencias equivocadas que conducían sus acciones. Aspectos que, por lo tanto, suponen una verdadera herejía y que rompen de forma sorprendente con todo lo establecido. Ante todo, “Frente a la gran mentira” es una apología de la libertad antropológica, de la libertad fundamental, que se distancia de cualquier consideración utópica del término. Un documental que supone un acontecimiento histórico y que sirve al propósito de la hegemonía cultural de las ideas derivadas de la libertad política colectiva.

Ha sido dirigido, financiado y producido por el Presidente actual del MCRC (Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional), que además es también patrono de la Fundación Antonio García-Trevijano Forte en España.

El sitio web oficial del documental, donde pueden encontrarse más detalles y ver la propia película o descargarla, es ​www.falgm.com

Para cualquier pregunta al respecto, o para obtener mayor información o material audiovisual de soporte, puede dirigirse a ​[email protected]

 

 

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Nacho Ramos turrion

Al señor Noriega y a todo el equipo. Muy agradecido por el documental ” Frente a la gran Mentira” muchos tratamos de explicar exactamente eso, pero o no tenemos las palabras o no nos llega el conocimiento, pero sabemos que es eso lo que ocurrió y que la estructura politico-social en la que hoy vivimos nace en el 78. Hoy y antes de invitar a verlo a personas de mas nivel de formación y edad que la mía voy a verlo por segunda vez.
Pregunta complicada ¡ donde esta la salida a esta situación? denme algo en lo que poder formar una pequeña idea, una ilusión.
Gracias de nuevo.
Nacho.

Atanasio Noriega

Estimado señor Ramos. Las posibilidades actuales de lograr la libertad constituyente de los españoles la estimo, en lo que permite mi entendimiento, bastante remota y difícil. Esto es algo muy sencillo de comprobar a través de la observación del dócil acatamiento reciente, por la gran mayoría de la sociedad, de la instrucción de caminar por las calles llevando unos ridículos bozales. Es sin duda algo bastante sintomático y que demuestra la escasa o nula capacidad de resistencia civil, la práctica inexistencia de sociedad civil, y por lo tanto la imposibilidad práctica de que se constituya una oposición política al Régimen de partidos estatales en España. No podrá haber oposición política en España mientras que no haya antes una sociedad civil. Y hoy es algo que prácticamente no existe.

En esta dirección, y para explicarlo, realicé recientemente el siguiente comunicado: https://www.diarioerc.com/2020/09/03/comunicado-para-la-accion-de-seguidores-y-asociados-al-mcrc/

La esperanza, que no una simple ilusión, la pone precisamente la propia libertad constituyente, y a eso está dedicado el último capítulo del documental, a ilustrar acerca de la filosofía de la acción constituyente de la propia libertad política colectiva. Algo que llegará mediante la hegemonía cultural de estas ideas en la sociedad española, con el tiempo. Y ese tiempo únicamente depende de la capacidad para la acción de una parte significativa y audaz de los españoles, los que mejor hayan comprendido las ideas expuestas en el documental.

Editado el hace 1 año por Atanasio Noriega
Santiago Cebrián

Hola,
coincido plenamente en que los españoles, en general, somos unos ignorantes en materia política y sobre todo de derecho, y más al nivel de la jurisdicción de un estado. Entiendo el sometimiento que existe por parte de la sociedad civil desde el momento que se acepta un poder constituido casi directamente por un dictador. Pero no entiendo que el tema del bozal se ligue únicamente a la ignorancia general en materia de derecho. Creo que hay una gran parte de los ciudadanos, entre los cuales me encuentro, que aceptamos el uso del mismo atendiendo únicamente a criterios sanitarios. Si internacionalmente se acepta que existe una pandemia mundial, deberíamos estar de acuerdo en que nos protejamos los unos a los otros. Otra cosa es que la ley lo ampare o no.

Atanasio Noriega

Desconozco el motivo por el cual usted escribe literalmente: “no entiendo que el tema del bozal se ligue únicamente a la ignorancia general en materia de derecho”. No comprendo el por qué escribe usted eso, como si alguien hubiese dicho en algún momento lo contario, o se hubiese vinculado por alguien la materia del Derecho, con la de las ciencias de la salud. Su razonamiento para llegar a escribir algo como esto, me resulta totalmente incomprensible, porque además genera confusión creando una sensación que es completamente falsa.

Con respecto a lo que usted menciona, los “criterios sanitarios”, yo no conozco ni uno sólo que apoye o aconseje el uso de los bozales en las personas sanas. Mas bien al contrario, es prácticamente unánime, en todo el ámbito científico, el consejo de no utilizarlos debido al riesgo que supone por introducir patógenos en los pulmones (causando una neumonía) o por reducir el nivel de oxígeno que se respira, llegando a causar paradas cardiacas, arritmias y desvanecimientos, como ya ha sucedido a pesar de que se oculte en los Medios de propaganda. Cuestiones elementales y básicas que nadie, con una formación académica mínima, podría discutir, y que casi produce sonrojo tener que estarlas explicando. Y únicamente se utilizan las mascarillas médicas (y que son distintas a los bozales que la mayoría de las personas llevan por la calle) en ocasiones muy puntuales, con prescripción facultativa o por profesionales, en periodos reducidos de tiempo en los quirófanos o en laboratorios, con unas condiciones higiénicas controladas y que nada tienen que ver con las de la vida cotidiana de la mayoría de las personas. Lo que se está aconsejando en los grandes medios de comunicación, está causando patología y muerte en los españoles que, debido a su ignorancia, se guían por esos consejos en lugar de escuchar a los médicos que puedan hablar sin amenazas o coacciones.

En el aspecto legal, ya que usted aludió al Derecho a pesar de que no había ningún comentario donde se hiciese esa vinculación, le diré que legalmente, de acuerdo a la legislación vigente a la fecha de hoy, no son obligatorios y nunca lo han sido. A pesar de eso, existe una coacción, intimidación y acoso, llevado a cabo por ciertos agentes de la policía, que tratan de engañar a los transeúntes haciendo parecer lo contrario, llegando incluso, en algunos casos documentados y filmados, a cometer delitos de prevaricación, de violencia física injustificada y de detenciones completamente ilegales. Es decir, agentes de la policía que están siguiendo o siendo instruidos en una conducta que se encuentra perfectamente tipificada en el Código Penal, constitutiva de delito, y que debería de causar su denuncia en los Tribunales de Justicia y su condena, expulsándolos del cuerpo de agentes de orden público. Pero sucede que en España, ya desde hace mucho tiempo, se está dejando de aplicar el Derecho, que las leyes no se cumplen por las propias autoridades y que por lo tanto conducen al camino de la tiranía y el despotismo.

Finalmente, cuando usted afirma que “internacionalmente se acepta que existe una pandemia mundial”, está afirmando algo que es completamente falaz, equivocado e inconsistente. En primer lugar porque parece usted presuponer la existencia de una voz única del propio mundo, que es quien acepta o no acepta las cosas. Y en segundo lugar porque científicamente, stricto sensu, las “pandemias” son algo que no existe, ni ha existido, ni existirá nunca. La ciencia únicamente conoce y estudia las EPIDEMIAS. El término popular de “pandemia” por su propia etimología, es contrario a cualquier posible aplicación científica. Y tanto es así, que la organización que lo utiliza, la OMS, ha cambiado varias veces su definición, con la esperanza de poder proporcionar un criterio universal.

Sin necesidad de entrar siquiera en las consideraciones políticas utópicas que harían necesaria la justificación de un “demos” (pueblo en griego clásico) mundial, es obvio que lo que usted afirma es falso. En primer lugar porque las epidemias afectan en distinto grado a cada país, en segundo lugar porque la ciencia no se rige por un consenso y de hecho el propio concepto de “consenso” es completamente anti científico, es decir, invalida por completo a toda la metodología científica de todos los tiempos y la posibilidad de considerar afirmaciones que sean falsables.

Por lo tanto, efectivamente, una cosa es la ignorancia en el Derecho y otra cosa es la ignorancia en la Medicina y en las ciencias biológicas o relacionadas con la salud. Pero sería absurdo o iluso pretender que todos los españoles tuviesen formación en Derecho o en Medicina. Y eso no hace mas que demostrar lo fácil que es engañar a una población amplia, privada de información de las autoridades en Medicina o en ciencia, cuando es manipulada mediante la propaganda de los mal llamados periodistas o de Medios de comunicación para masas. Esto demuestra que no era mayor el sometimiento a la mitología y a las supersticiones en la época medieval, de lo que lo es hoy mismo, en el siglo XXI.

Y si usted quiere proteger a los unos o a los otros, tal y como dice en su comentario, aconséjeles lo mismo que les aconsejaría cualquier buen médico: que no utilicen el bozal y que cuiden su salud para prevenir las enfermedades.

Editado el hace 1 año por Atanasio Noriega
Atanasio Noriega

Por si le sirve de algo, yo nunca me he colocado esos bozales, precisamente porque sigo las indicaciones de un médico, de una autoridad sanitaria, y no sigo órdenes políticas o consejos de periodistas indocumentados, pobres imbéciles en su mayoría. Pero por encima de eso, sigo mi propio criterio y el dictado de mi conciencia.

Hace no mucho escuché a un importante médico italiano explicar que nunca antes había sido tan fácil como hoy identificar a quien es un perfecto imbécil, porque basta con observar si lleva un bozal por la calle. Pienso que no le falta razón para afirmarlo.

En lo que se refiere al aspecto estrictamente jurídico, en lo que atañe a la moda de los bozales que adoptan los súbditos de las facciones estatales, lo tengo publicado y explicado aquí: https://www.diarioerc.com/2021/04/06/del-decreto-de-los-partidos-estatales-para-regular-los-bozales-y-su-obligatoriedad/

Editado el hace 1 año por Atanasio Noriega
Santiago Cebrián

Hola,
disculpe la demora en contestar, expresé una opinión sin esperar contestación por parte de nadie, y viendo que es ud. Atanasio Noriega quien contestó, me veo en la necesidad de contestarle por pura admiración, a usted y a su equipo, que produjeron el documental ” frente a la gran mentira” el cual considero magistral, y que junto a decenas de horas de visionado de videos del gran D. Antonio Trevijano, ( estoy leyendo actualmente su libro teoría pura de la república ) me han cambiado por completo la visión política y social de mi país y del mundo. Sinceramente, creo que mi comentario no venía de este hilo, sino de otro distinto, en el cual los motivos principales que se exponían eran legales. Disculpe mi error, pues mi opinión no encaja en este hilo, como usted indica. Se debió tratar de un error mío al navegar por la página. No obstante, quisiera reconocer otro error más por mi parte. En mi opinión, al hablar de criterios médicos, efectivamente en mi cabeza estaba hablando de la oms o la comunidad científica internacional, cuando en realidad estaba hablando de lo que dicen los medios de comunicación, porque es de ahí de donde obtuve la información. Nunca visité la fuente oficial de la oms, ni ninguna similar. Pero, aunque pueda parecerle mentira, la lógica me dice que el uso de mascarilla reduce la transmisión de los virus. Y lo deduzco del hecho, de que cualquier cirujano la utiliza en su trabajo para evitar la transmisión de todo tipo bacterias o virus, en un momento delicado. Por lo tanto es un herramienta que se usa a diario por el personal sanitario con ese fin. No me considero un imbécil, y aunque me importa un pepino lo que diga el médico italiano, no me gusta que alguien, al que admiro por su trabajo, piense que lo soy. Un médico, por importante que sea siempre pueda dar su opinión, pero lo importante es lo que se acepta por la comunidad científica internacional. No creo que todo el que lleve la mascarilla sea imbécil, de hecho, desde cierto punto de vista es lo más inteligente por práctico. Si uno no quiere que le miren, le molesten, le increpen o le sancionen, puede decidir llevarla, simplemente porque le ocasiona menos molestias llevarla que no. Gracias por su respuesta, intentaré buscar en las fuentes oficiales la legislación actual sobre el uso de la mascarilla. Un fuerte abrazo.

Atanasio Noriega

La lógica no es quien puede decirle algo que es ilógico y que va en contra de las prácticas médicas de todos los tiempos. Nunca, en toda la historia, se han utilizado las mascarillas médicas o quirúrgicas para el propósito que usted expone o en el que muchos creen. La utilización de esos adminículos ha servido siempre para evitar contaminar las muestras en los laboratorios y actuado de forma similar en su uso esporádico entre los médicos, cuando las utilizan en las intervenciones quirúrgicas. No tiene nada que ver con eso en lo que usted cree, que es el de evitar a los médicos contagiarse de nada. Es mas, todo médico que crea eso, debería de ser apartado de la profesión por ignorante, por no haber estudiado los libros de medicina y por no actuar de acuerdo a la práctica médica habitual y mas común desde hace cientos de años. Una persona con ese grado de hipocondría y de ignorancia, que lo lleva a sufrir ese miedo incontrolable a los contagios, no debería de dedicarse nunca a la medicina, y mas sabiendo que cientos o miles de médicos han desarrollado siempre su actividad en lugares del mundo subdesarrollado, en condiciones pésimas de salubridad, y generalmente sin sufrir el contagio de las enfermedades que combatían.

Nunca un simple trapo en la cara podrá servir para el propósito de combatir las enfermedades y menos aún impidiendo el intercambio de virus que es algo necesario y además deseable. Los seres humanos estamos compuestos por virus lo mismo que por células y bacterias. Y por otra parte, el tamaño de un virus es tan minúsculo en comparación con el tamaño de la malla que forma el tejido de cualquier tela, que hace absolutamente ridículo, por infantil, esa tentativa de impedir su paso con ese procedimiento. El uso continuado de los bozales, que es el resultado de una moda y de un pensamiento cobarde ante la vida y las enfermedades, lo que puede es provocar un aumento de las patologías respiratorias, como las neumonías, por la acumulación de bacterias. Y además empeorar las que ya existan, especialmente en las personas de mayor edad.

Por lo tanto la utilización de los bozales (que es lo que utilizan los súbditos españoles que siguen esas modas) no es algo inteligente, sino mas bien un resultado de la imbecilidad, del pensamiento propio de un verdadero imbécil. No es el resultado de un razonamiento inteligente, sino mas bien imbécil. Y no existe en ello ciencia ninguna, sino, en el mejor de los casos, una compulsión motivada por sentimientos de adhesión. A este respecto, tal vez le ayudaría a entenderlo la lectura de este artículo: https://www.diarioerc.com/2013/01/14/engano-de-la-solidaridad/

Aunque imagino que su lectura será algo bastante difícil para usted, debido a los sentimientos de adhesión que experimenta hacia el Estado de los partidos y sus prácticas terapéuticas.

Por otro lado, puesto que no existe eso en lo que usted cree, salvo como un fantasma mental, de “la comunidad científica internacional”, cualquier conclusión que trate de extraer a partir de esa creencia, será algo incierto o infundado. Hay científicos. Numerosos. Y la ciencia es una disciplina que no se basa en acuerdos o en consenso, sino únicamente en una metodología que permite que los descubrimientos de un sólo individuo, después puedan ser comprobados por todos los demás. Por lo tanto usted no sabe de lo que habla. Ni siquiera tiene un criterio para ello. Y por eso es normal que sea arrastrado por su creencia y conveniencia, en función de lo que observe obedecer a la mayoría.

Las creencias o afirmaciones de la mayoría jamás han determinado la verdad. Ni lo hará nunca.

Editado el hace 9 meses por Atanasio Noriega
Santiago Cebrián

Hola:
Habla usted como si fuera la máxima autoridad sanitaria del mundo, y ya que se toma usted ciertas licencias, habla con cierto despotismo, como si fuera superior a los demás. Desde luego es usted sincero, trata a los demás como a imbéciles, como lo que cree que son. La comunidad científica internacional no es una paja mental, está compuesta por la totalidad de científicos y utiliza el consenso científico regido por el metido científico, para sacar conclusiones finales acerca de las investigaciones globales. Esto no significa que se reunan los fines de semana en un local a charlar de sus temas, como pretende caricaturizar….Afirmar que no existe y aceptar a la vez que existe el metodo científico es contradecirse, pues uno no puede vivir sin el otro. Aunque seguramente para usted sean vendidos al estado de partidos……Los resultados de las investigaciones actuales acerca de la protección de las máscarillas frente a los virus son públicos, puede visitar las investigaciones al respecto a través de diversas fuentes:Particle Size-Selective Assessment of Protection of European Standard FFP Respirators and Surgical Masks against Particles-Tested with Human Subjects (nih.gov) ó como medio divulgativo: La talla de SARS-CoV-2 y de sus implicaciones (news-medical.net) Aunque quizá quiera usted visitar terraplanismo.com. Por escasa que pudiera ser la protección ofrecida frente a la transmisión de algo tan pequeño como un virus, la mascarilla BIEN UTILIZADA, junto con la distancia social y otras medidas, resultan en un porcentaje menor de transmisión entre individuos. Esa es la conclusión y eso es suficiente para recomendar su uso: https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public/when-and-how-to-use-masks  Las mascarillas no ofrecen una protección del 100%, eso no lo he afirmado en ningún momento. Y deben usarse como se indica, es vital para obtener unos mínimos resultados. Es decir, que no sólo las investigaciones concluyen que las mascarillas protegen( aunque no en el porcentaje que se afirma en los medios), sino que lo apoyan y lo recomiendan todo tipo de organizaciones médicas. Y desde luego afirmar que deberían retirarle la licencia de médico a alguien, por utilizar las herramientas de que dispone, por poco eficaces que puedan parecer, cuando todavía se están investigando los tamaños de virus, el desarrollo de nuevos materiales, etc me parece como poco irresponsable y soberbio. Por mi trabajo, conozco varias personas que ejercen la profesión de la medicina, neurocirujanos, biólogos e investigadores, ninguno de ellos me parece un imbécil integral y a ninguno de ellos deberían quitarle nunca la licencia, pues salvan vidas a diario. No puede utilizar como argumento para no recomendar el uso de mascarillas, que los médicos que trabajan en condiciones insalubres no la utilizan, está afirmando que miles de médicos no utilizan protección para tratar enfermedades infecciosas y no se infectan. Es muy ridículo afirmar eso….¿ sabe porqué se llaman enfermedades infecciosas ? Ponga usted alguna fuente mínimamente objetiva que apoye tal sandez. No me trate como si yo llegara a las conclusiones sin evidencias y a través de creencias, usted no me conoce, por lo tanto es usted el que llega a conclusiones a través de creencias o prejuicios. Se pasa usted el día dandole vueltas a los mismos asuntos, mirándolo todo desde el mismo prisma, y juzga a los demás de manera precipitada. Y se atreve a decir que son los demás los que no saben de lo que hablan. En mi vida he cambiado de opinión acerca de muchos asuntos en muchísimas ocasiones. Este hecho por sí sólo, demuestra que no me guío por creencias, sino que reviso y pongo en examen cada conclusión a la que llego. En lo que no creo que cambie mi opinión es en que en esta página, no va ha hacer muchos amigos. Quizá no esté haciendo tan buen trabajo como cree. Además dejarle bien clarita una cosa: soy repúblico.

Atanasio Noriega

Entiendo que se refiere usted a escribir y no a hablar, cuando trata de juzgar mis explicaciones. Y en ese sentido puedo decirle que lo explico como podría hacerlo cualquier persona cuya autoridad, formación y conocimientos en la materia, le permitiesen dar fundamentos a lo expuesto. Hablo únicamente de lo que sé y conozco, y por eso puedo hacerlo con cuantos fundamentos sea necesario, lo mismo ante usted, que ante cualquier otra persona que me lo requiriese.

Ya en mi artículo “Las largas patas de la mentira” demostré, de forma irrefutable y mas allá de cualquier duda razonable, que todo era un fraude y un artificio causado con un fin íntimamente ligado al de la legitimidad política. Y dicho artículo, que ha sido leído por varias decenas de miles de personas, entre las cuales no sólo imagino, sino que me consta que hay médicos, catedráticos en diversas áreas científicas como la biología, y personas con numerosas especializaciones, nunca ha recibido respuesta en un sentido contrario que pudiese demostrar que una sola de las cosas que ahí se exponen sea falsa.

Conforme a lo anterior, resulta verdaderamente ridícula cualquier explicación que se dé, con cinismo, y que se dirija a tratar algo que es mentira como si fuese verdad, o como si, siendo los hechos inconvenientes a determinados intereses, eso los hiciese menos ciertos. Si contradice sus prejuicios o sus creencias iniciales o simplemente no confirma sus sospechas, eso no significa que lo expuesto deje de ser cierto. Y lo es porque su fundamento es el de los propios hechos, no el de las conveniencias de una parte o siquiera el de un interés particular.

Por eso, y viéndose en ello que lo único relevante son los hechos y la materia expuesta a juicio y comprensión pública, carece de sentido cualquier otra calificación o juicio de valor o cuestionamiento sobre la persona que lo diga. Y eso es precisamente lo que usted hace en su comentario de forma osada, impertinente, además de prejuiciosa e irrespetuosa. Usted elude el objeto tratado y examinado, la materia del análisis mediante unas observaciones inoportunas que además son completamente inútiles en el propósito de facilitar la claridad o el entendimiento de los lectores.

Considerado esto y siendo innecesaria por completo mi calificación sobre la evidente impotencia argumental que usted manifiesta o sobre su propia persona, señalaré además que usted ni siquiera posee un entendimiento o un conocimiento sobre lo que es la propia Ciencia. Y lo explico rigurosamente y en función de lo que constituye la propia metodología científica. No es ya tanto que usted, siendo un completo ignorante a juzgar por su explicación, desconozca que la propia idea del consenso es anti-científica, sino porque de ese modo lo que expresa es un rechazo hacia la propia Ciencia, en favor de sus particulares creencias. La palabra “consenso” que es de origen espiritual y religioso es inaplicable en el ámbito de las investigaciones. Y no únicamente en el terreno de la ciencia aplicada, sino también en el de la ciencia teórica. Aspectos que usted ni siquiera diferencia o distingue al referirse a ello. Ese término alude a la expresión de un sentimiento común, y explícitamente a un con-sentimiento, es decir, un sentimiento compartido; algo que, por su propia naturaleza es imposible de compatibilizar con la metodología científica cuyo fundamento empírico reside únicamente en los hechos y jamás en sentimientos o meros pre-sentimientos.

Puesto que en el resto de su comentario no existe ni un solo argumento más, o explicación, que pueda variar ni un ápice los hechos que expuse en mi artículo referido antes, es innecesario que siga abundando o reiterando cuestiones que quizás no estén al alcance de su entendimiento, pero que sí lo están al de cualquier especialista, académico o científico del mundo. Que usted desesperadamente quiera que algo sea verdad, o sus preferencias o las de nadie, incluyendo las mías, hace que eso sea verdad.

Yo lamento que sea usted incapaz de entender los artículos que he venido publicando desde hace años y que no disponga del criterio para evaluar lo que se expone. Porque precisamente si ha cambiado de opinión a lo largo de los años como explica, será mas bien por carecer de criterio y por estar guiado por la creencia de lo cierto en función de lo afirmado por otros.

Mire, usted me explica al final algo llamativo. Dice de sí mismo que es repúblico. Como si eso fuese una condición que uno se arroga o una medalla, o lo premiase con mayores conocimientos y talentos que los que uno naturalmente tenga. Y se lo dice alguien que ha dedicado muchos años de su vida al estudio de la Ciencia, al conocimiento del pensamiento universal de los mayores maestros, y entre ellos, al de mi predecesor, Antonio García-Trevijano.

Yo no puedo procurarle mayor capacidad de raciocinio y de entendimiento que la que ya posea de modo natural. Y por ese motivo tendrá que ser usted mismo, a solas, mediante la reflexión, quien llegue a comprenderlo. Y quizás eso le lleve algún tiempo, quizás más que a otros. Pero no me cabe la menor duda de que si tiene una sana intención intelectual por conocer la verdad y de buscar la verdad, cualquiera que ésta sea, al final lo podrá hacer. Aunque eso le suponga la ruptura de prejuicios, el enfrentamiento con otros o verse condenado al ostracismo por contradecir la opinión de la mayoría.

Editado el hace 9 meses por Atanasio Noriega
Atanasio Noriega

Pero es que además, y por si lo anterior no bastase desde un punto de vista de la ciencia biológica y de la medicina, en este otro artículo, también lo demostré de acuerdo a la mas estricta disciplina del Derecho constitucional, de forma jurídica y por lo tanto política. Del mejor Derecho constitucional de todos los tiempos, que es el único que todos los que estudien ese área o traten de enseñarla, conocen perfectamente. Y eso es algo que nadie en España, sea catedrático, abogado o mero leguleyo ha hecho antes que yo en este asunto.

En ese artículo, que todo abogado o jurista en España debería de conocer, aunque únicamente fuese con la intención de contradecirlo o refutarlo, explico lo que nadie ha hecho, y es el fundamento necesario para la interpretación mas profunda del artículo 116 CE. Eso, por si sólo, incluso prescindiendo de todo el conocimiento de la biología de los últimos siglos, incluso prescindiendo de cualquier conocimiento médico, ya demuestra la existencia de un fraude o un engaño. Un fraude y un engaño cuyo propósito es evidente para cualquiera que conozca lo que es un estado de excepción, alarma o sitio, que no es otro que el de procurar estabilidad al poder y salvaguardar su normal desempeño. Algo que usted desde luego desconoce, a pesar de que diga de sí mismo que es repúblico.

Por lo tanto es que ni siquiera es necesario lo que usted, a duras penas, trata de mantener para no rectificar en toda su equivocación y confusión. Incluso es innecesario recurrir a la deficiente sentencia del Tribunal Constitucional que no examina estas cuestiones relevantes que expuse, a pesar de fallar, aparentemente, en contra del Gobierno y de todas las facciones del Estado que decretaron por consenso el estado de alarma. Porque ese Tribunal, que además es ajeno a la jurisdicción ordinaria española, ha anulado de facto todas las leyes y medidas y decretos aprobados como consecuencia del decreto inicial de alarma. Por lo tanto, a todos los efectos legales y jurisdiccionales, todo eso es nulo de pleno Derecho y jamás ha existido ninguna epidemia que motive el verdadero encarcelamiento al que se sometió a millones de españoles. Algo que a usted, al parecer, no le importa o toma en cuenta en absoluto, empeñado, como lo está, en seguir manteniendo una impostura y una farsa, demostrando así lo que verdaderamente es. Lo que es cualquiera que no está en la oposición a este régimen de poder, sino que, en el mejor de los casos, podrá tener unas aspiraciones reformistas o reivindicativas ante otro.

Por lo tanto ¿usted que pretende discutir? ¿que dos mas dos suman cuatro porque a su conveniencia particular interesaría que fueran cinco? ¿viene aquí a discutir fingiendo que esos artículos que he publicado no existen y desconsiderando también los argumentos determinantes presentes en ellos? ¿Y pretende hacerlo esgrimiendo una paginita de la OMS cuyo propósito único es el de las RECOMENDACIONES o CONSEJOS de higiene para tratar con enfermos? ¿De eso se trata? ¿Viene usted con un folleto en la mano y pretende que con eso alguien pueda tomarlo en serio en cuestiones de esta envergadura y trascendencia histórica?

Editado el hace 9 meses por Atanasio Noriega
Santiago Cebrián

Bueno, lo primero, dejar dos cosas claras por lo escueto de su explicación. La primera es que yo le dije que soy repúblico, no por ponerme medallas, sino porque usted me acusó de cierta afinidad al estado de partidos. La segunda, yo no vine aquí a dudar de su trabajo y mucho menos a faltarle al respeto. Hice mi valoración personal, independiente de leyes y juzgados, sobre la recomendación del uso de la mascarilla. Le puse 3 enlaces al respecto, pero por lo que veo utilizó sólo uno de ellos. No quiero entrar más en materia sobre este asunto en concreto, pues no es lo que yo vine a explicarle en primera instancia, y lo que me motivó para hacer el primer comentario. Y como creo, a raíz de sus preguntas, no quedó claro, me centraré en lo que me motivó inicialmente.
Usted ha hecho en reiteradas ocasiones el comentario, o más bien la conclusión de que las personas son imbéciles por el mero hecho de colocarse una mascarilla. Más allá de ejemplos razonables contrarios a los que usted indica, es decir gente muy inteligente utilizándola, usted se equivoca en las formas y también el fondo. No se puede llegar a esa conclusión a través de la causas expuestas. Como usted mismo indica, la sociedad está bombardeada por los medios de comunicación de información falsa y de manipulación constante, con lo que difícilmente una persona puede actuar de manera inteligente o acorde a la realidad, para que no parezca estúpido, cuando la información que maneja es errónea. Por lo tanto, de manera más objetiva, podría concluir que se comportan cómo, pero nunca que lo son. Además en su enlace Las largas patas de la mentira – Diario Español de la República Constitucional (diarioerc.com) en el punto 4, acusa a los españoles de cómplices de la mentira. Difícilmente se puede ser cómplice de algo sin ser consciente de ello. ¿O acaso la ley establece lo contrario? Por lo tanto , alguno de esos puntos que usted expone como verdades, son sus valoraciones personales, y nunca pueden venir dados de esa exposición (cierta o no) de los hechos.
Lo que me llama la atención es su falta de respeto en general, por las personas. En lo que a mí me atañe, me es bastante distante su opinión respecto a mi persona, no es algo que usted pueda controlar, el que me afecte o no, el cometido implícito del insulto, la ofensa. Sé aceptar una pequeña falta de respeto en un debate, o diálogo, pero cuando alguien es reiterativo en sus palabras, lo que me enseña, es que sus motivaciones reales, van más allá de la simple comunicación de la verdad y la exposición de hechos. Reflexione usted sobre esto, porque quizá sea usted el falso y no yo, tal y como usted me acusa a mí. Yo puedo estar equivocado, pero nunca ser falso. Y tampoco es mi modus operandi, el establecer diálogos a través del insulto o la falta de respeto. Si usted ha apreciado cierto tono impertinente, como así me ha acusado, no ha sido casual, es que yo he tenido que aguantar el suyo. Además lo reiterado de la vulgaridad en sus apreciaciones, me hace dudar muchísimo de sus verdaderas motivaciones al publicar en este medio. A nadie que desea comunicar la verdad de manera loable, se le ocurre hacerlo a través del insulto. No sé si usted conoce cuál es perfil general de las personas que visitan la página en la que usted publica, pero creo que convendrá que suelo buscar la verdad más objetiva posible al navegar por éstas páginas. Podría ponerle alguna cita del Sr. Trevijano, para que entendiese la diferencia abismal en la manera de comunicar entre usted y él, pero creo que conoce su obra. No sé si tiene titulación o no de periodista, tampoco es algo imprescindible para opinar públicamente, pero desde luego usted comunica más menosprecio que la simple y llana verdad. Hágaselo mirar, o reflexione, como usted quiera.

Atanasio Noriega

Lo primero que quiero señalar es que usted hizo su valoración personal, no de la cuestión tratada, que hubiese sido algo igualmente inútil, sino de mi persona. Es lo que está escrito en el comentario que usted hizo y que puede volver a leer. Por otra parte es evidente su desconocimiento del significado de la palabra “escueto”, puesto que si algo son mis comentarios es extensos y específicos, incidiendo en todos los puntos expuestos por usted y que demuestran su confusión. Algo a lo que además añadí no uno, sino dos artículos acerca de los cuales usted no considera absolutamente nada en sus respuestas. Se limita a ignorarlos como si no existiesen, demostrando su cinismo, obviando la ciencia y el Derecho constitucional. Si mis comentarios fueron extensos y detallados, no fue para darle a usted una inmerecida e innecesaria respuesta (puesto que usted no expone argumento ninguno) sino con el propósito de que los lectores puedan entender con claridad lo expuesto.

Efectivamente he señalado la imbecilidad en el uso del bozal (mascarillas médicas son lo que llevan los profesionales de la medicina, generalmente en los quirófanos, y no los trapos que llevan, siguiendo una moda, la mayoría de súbditos españoles). Y lo he hecho por existir las causas objetivas que desaconsejan el uso de esas telas, al impedir la adecuada oxigenación necesaria para la respiración saludable y por ser foco de acumulación de patógenos que pueden causar neumonías (tal y como apunta toda la Medicina mundial de mayor prestigio). Por lo tanto se trata simplemente de llamar a las cosas por su nombre, por el que tienen, para que se puedan entender claramente. He sido testigo directo de desmayos y desvanecimientos en personas mayores, causados por adoptar esa moda estúpida que impide respirar correctamente a cualquier persona.

Con respecto a su comentario de mi artículo “Las largas patas de la mentira” donde se hace una exposición objetiva de hechos probados, se equivoca usted al suponer que la complicidad exige conocimiento, puesto que no sucede así. Se puede ser cómplice de un fraude, como es el caso, desconociendo su existencia, al participar y cooperar con él. La ignorancia de la mayoría de los españoles, lo mismo que sucede cuando acuden a votar en las urnas de las facciones estatales, no los exime de su responsabilidad y tampoco de las consecuencias derivadas de esa acción. Consecuencias que están a la vista y que ellos mismos sufren en sus carnes. Máxime cuando estamos hablando de gravísimos delitos de lesa humanidad, que no prescriben nunca.

Además, usted escribe lo siguiente:

Por lo tanto , alguno de esos puntos que usted expone como verdades, son sus valoraciones personales”

pareciendo incapaz de distinguir lo que es una valoración (que no existe en ese artículo) de lo que es una mera exposición de hechos. Y esos hechos expuestos, salvo que usted o alguien en el mundo realizase la labor imposible de demostrar que no existen, prueban la existencia de un fraude. No es algo sometido a valoración o depende del gusto particular de nadie o de su conveniencia. Está usted total y absolutamente equivocado y confundido.

Por lo demás, ya que en el resto de su comentario no hace sino abundar en la valoración y descalificación personal, no tengo nada que añadir, y considero que lo señalado ya habla por sí mismo. Como ya le dije, yo no puedo facilitarle la inteligencia y la capacidad para el discernimiento que usted no posea naturalmente. Y demuestra en sus comentarios que a duras penas si sabe leer y que ni siquiera entiende el significado de las palabras que emplea. Usted trata de llevar esto al terreno de las razones para entablar así una estéril discusión, mientras que yo me limito a exponer la verdad descarnada, tal y como es. Usted actúa con cinismo, que es lo que cabe esperar de un manipulador cuyo propósito es el de engañar, es decir, lo contrario de cualquier persona honesta y decente intelectualmente cuyo propósito fuese el de conocer la verdad.

Todos los juicios de valor que usted expone aquí, y que son los propios de un cretino ante una cuestión de una enorme gravedad histórica (por sus consecuencias), demuestran efectivamente su sentimiento de adhesión por este régimen, porque no se sitúa en la posición de la desobediencia civil y de la radical oposición política. Por lo tanto, o bien es completamente imbécil o bien es un enemigo de la libertad política colectiva. Espero haber sido claro y que así desaparezca de aquí y deje de molestar con sus impertinencias, faltas de respeto y demás tonterías.

Editado el hace 9 meses por Atanasio Noriega
Socorro Hita

Un documento fundamental para entender lo que ocurre en nuestro estado. Tuve la oportunidad de conocer en persona a D. Antonio García-Trevijano en un Simposio en Santo Domingo de la Calzada, poco antes de que muriera. Gran pensador y autor de una gran obra no solo política, y persona culta e inteligente donde las haya. Me congratulo de que su lucha por la DEMOCRACIA trascienda a su muerte y que los depositarios de su legado hayan hecho este magnífico documental. Enhorabuena al Movimiento Ciudadano por la República Constituyente y en especial a Atanasio Noriega por el documental perfectamente ilustrador.

Atanasio Noriega

En su Estado. En el Estado de los Partidos. O en el mejor de los casos, en el de los que votan.

Maria Victoria Hervas Saenz de Manjarres

MAGISTRAL , un trabajo que me ha enseñado en menos de dos horas lo que jamas me enseñaron en 50 años , agradezco con toda mi alma que me hayan enseñado la luz en una vida de obscuridad e ignorancia y engaño , soy consciente de que nunca es tarde pero cuanto me entristece haber vivido teniendo la oportunidad de haberlo conocido y no haberlo hecho pero me siento orgullosa de luchar ahora gracias a su legado.