Claro

Oscuro

En la escala del tiempo percibida por los protagonistas de la historia y sus coetáneos, no siempre es fácil establecer conceptos como derrota o retirada. La derrota implica que hay un vencedor y un vencido, por otro lado la retirada es un apartamiento del escenario por tiempo indefinido. Dicho esto podemos considerar, conforme a los hechos, que no hubo derrota en la lucha de Maveric, si bien sí un apartamiento necesario para encarar otros frentes como lo fueron la difamación, las calumnias, la prisión, las amenazas, atentados… todo un camino de espinas semejante al que otros grandes hombres de la historia se encontraron y por el que tuvieron que transitar para traer luz y verdad a su tiempo desterrando para siempre las mentiras de su época, ya fuere en el ámbito científico, filosófico o político. Alguien que mire los acontecimientos en una línea de tiempo se puede preguntar. ¿Acaso D. Antonio García Trevijano se ha dado por vencido alguna vez? ¿En algún momento apartó de su pensamiento el deseo de libertad, de lucha o la acción?.

La histórica conferencia “EL PORVENIR DE ESPAÑA “celebrada en el Ateneo de Madrid es la prueba de que ni D. Antonio ni el ideal de la libertad puede ser vencidos ya que son una fuerza natural, y como tal, aunque pueda contenerse, como se contiene el mar en un espigón, terminará desbordándose y arroyando a quienes la retienen. Sobre la tierra se puede talar un árbol o cambiar el curso de un río pero nunca se evitará que otro árbol nazca ni que el agua busque el camino más fácil porque es lo natural y así es en el hombre el deseo de libertad, natural como la risa de un niño. La verdad rara vez está en la mente de todos, más bien suele estar en la de unos pocos y en ocasiones en la de uno solo, como ocurre con los científicos y sus descubrimientos.

Cuando D. Antonio nos relata lo que fue el paso de la dictadura a la Oligocracia sin haber logrado la ruptura que condujese a la Democracia en ocasiones habla de “derrota” pero con la perspectiva del tiempo algunos comenzamos a pensar que no fue así. Un inicial “fracaso” debido a la traición, a la codicia, al oportunismo y a la ignorancia tras 40 años de dictadura hermética. Ahora bien, D. Antonio no ha fracasado en absoluto, a lo sumo a corto plazo aunque se trate de 40 años, que siendo muchos para la vida de un hombre, no son nada para la historia de una Nación y el tiempo lo demostrará.

Se puede considerar a la transición, no como a una prueba olímpica, sino como a una gran y larga olimpiada en sí. Maveric no corría un sprint, como él deseaba, sino una maratón en esta Olimpiada de la Democracia, la más larga y ardua. A su lado no corrían deportistas verdaderos sino jugadores de fortuna que solo buscaban el oro a cualquier precio y no la nobleza de un ideal. Y así ocurrió, una carrera llena de zancadillas y obstáculos reservados a ese corredor de fondo llamado Maveric, todo en un inmenso estadio llamado España, sin reglas de juego y donde todo valía… mentir, difamar, amenazar, encarcelar e incluso matar. Todo con tal de robar el oro mediante el juego sucio y ocupar los distintos cargos siendo cada uno de ellos como un pódium. Esta absoluta iniquidad logró apartarlo de la pista, retrasarlo, pero jamás detenerle, y prueba de ello es que nunca tiró la toalla.

Libros, artículos, campañas en las que volcó su energía y recursos económicos como la clara y contundente OTAN NO frente a la ambigua y repugnante OTAN, DE ENTRADA NO del PSOE, conferencias clandestinas o valientes entrevistas exponiéndose a todo tipo de peligros, lo prueban sobradamente. Pero sumado a estos riesgos hay que añadir la renuncia a su vida personal, consumida y entregada enteramente al ideal por el que hoy sigue luchando y que demuestra un sentido del deber que muy pocos hombres han demostrado a lo largo de la historia. Que solo se hubo de sentir alguien que, sabiéndose en la verdad, estuvo ante un mundo en el que los únicos que la conocían eran precisamente sus enemigos, los de la libertad, los que la ocultaron entonces y los que la intentan ocultar hoy. Que duro ha de ser el ser consciente en un mundo inconsciente, incapaz de entender y sin voluntad para hacerlo.

La libertad política colectiva es una causa tan inmensa que no podía conquistarse en una sola vuelta a ese gran estadio, son tantas las vueltas y de tan de amplio radio que Maverick aun está corriendo y en efecto ahí sigue día a día continuando la marcha, agotado por momentos como los corredores de fondo que dan de sí hasta el último aliento. Pero ahora ya no corre solo, a su lado ya no corren los inmorales, esos que atajaron prefiriendo el juego sucio, sino seguidores leales, corredores bien entrenados llenos de energía, y hasta el mismo público que comienza a saltar a la pista con creciente esperanza y fe, dispuestos todos para, algún día, tomar lo que nos pertenece, lo que, como se dijo en el Ateneo, nos está llamando.

Y así, mientras unos se llevaron y llevan el oro de la codicia y otros la plata de la traición emulando al mismo Judas, el laurel de la victoria solo puede descansar sobre la frente del verdadero campeón, del que no se dejó vencer por la adversidad, del que jamás fue derrotado porque esta olimpiada continúa y solo puede terminar en victoria con el triunfo de la libertad sobre quienes la retienen. Libertad en su sentido más amplio, la de todos y cada uno, la colectiva, que es la más ambiciosa aspiración a la que una Nación puede llegar. Ser libres, tener las mismas oportunidades, tener instituciones en las que, por primera vez, podamos confiar, ser dueños de nuestro propio destino y crear una sociedad subordinada al interés de la mayoría. Una Nación de la que sentirse orgullosos, ese es el premio del que ya gozan los EEUU siendo los primeros del nuevo mundo.

Es ya la hora del llamado viejo continente, de Europa y de España como precursora.  Es hora ya de conocer y traer a la REPUBLICA CONSTITUCIONAL porque es posible, necesaria y fundamental. ¡Gracias! Maestro, por presentarnos a esa gran desconocida llamada LIBERTAD a quien un hermoso día estrecharemos la mano para no soltarla ya jamás, gracias por correr por nosotros, representando en esta olimpiada al espíritu libre de la humanidad. (*)

(*) He querido hacer un reconocimiento a un hombre cuya vida y obra es extraordinaria. Un nombre que estará algún día en los libros de texto de España junto a las palabras Libertad colectiva y Democracia, tal y como debió ser 40 años atrás.

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