Claro

Oscuro

Se habla demasiado de la ley, en general, o de leyes particulares cuando se aborda un determinado asunto que está regulado por ellas. Abundan los que creen que el marasmo en el que nos encontramos se debe, en gran medida, a las leyes existentes. Piensan que con leyes más perfectas todo iría mejor. Otros creen, con razón, que tenemos demasiadas leyes.

Pero en España no importa mucho cómo sean las leyes ni lo que digan. En el régimen español de partidos, la ley es un escudo detrás del que se parapetan ladrones, traidores, cobardes y demás delincuentes políticos. Utilizan la ley como refugio seguro, sabedores de que la letra de la ley no los alcanza, pues existen abundantes instrumentos jurídicos que los protegerán adecuadamente. Unos tienen el aforamiento como primera gran barrera de inmunidad. Es difícil conseguir llevarlos a juicio. Si al final se consigue, serán ya altos magistrados los que se encargarán de gestionar su puesta en libertad o de reducir al máximo su condena, si llegare. Muchos magistrados no se atreven a condenar a quienes los han aupado a ese puesto. Supongo que sentirían algo así como traición a sus benefactores. Otro tiene un artículo para él solo, que lo hace un dios en la tierra. El monarca tiene inmunidad total, es irresponsable penalmente. Con este artículo 56.3 de la Constitución Española la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley está quebrada antes de empezar la partida. Juegan con ases en la manga, con muchos ases.

Sin embargo, en otras ocasiones, la ley es una especie de lanza arrojadiza efectiva e implacable cuando se trata de aplicarla a todo aquel ciudadano que no es un cargo público, que no tiene poder político. Las leyes, ahora sí, funcionan, y funcionan relativamente bien. Cuando es la Administración la que sanciona a una persona, es rara la vez que esta puede librarse de la multa o de asuntos más graves como el embargo.

Cuando a un banco se le debe una cuota o una cantidad de dinero, hay instrumentos para conseguir cobrar esa deuda.

Cuando la madre de todas las leyes, la ley de leyes que llaman a la Constitución, es un código que ampara las desigualdades, que positiviza ideas abstractas (derecho a una vivienda digna, por ejemplo), que no separa los poderes del estado; que se saca de la manga el as de las nacionalidades para denominar así a regiones españolas que jamás fueron otra cosa. Cuando ocurre todo esto, no podemos esperar que las leyes de inferior categoría nos vayan a resolver nada.

El pueblo español no elige su poder legislativo. No hay unas elecciones separadas para elegir representante de distrito: un diputado que representaría a y solo a los paisanos que lo eligieron en votación de distrito único. Y como no hay un poder legislativo independiente que pueda enfrentarse y frenar al otro poder, el ejecutivo, nos encontramos con que las leyes son hechas, votadas y aprobadas por el omnipotente ejecutivo, que ni siquiera tiene que ordenar nada a sus representados (los diputados de partido) pues siempre, en un interesante 100%, votarán a favor de todo lo que el jefe de partido diga que hay que votar. En caso contrario, el diputado-representado será acusado de traidor o de vulnerar la disciplina de partido y será expulsado del mismo con la consiguiente merma de ingresos, prebendas, subvenciones y jubilaciones aseguradas por unos pocos años, calentando un asiento en el Congreso (cuando se dignan a acudir).

Repito, unos pocos tienen la ley como escudo protector y todos los demás, la nación, la sociedad civil que no forma parte de la clase política, sufren esa misma ley que la oligarquía usa contra ellos para esquilmarles, robarles, mentirles e incluso, en este caso sí, encarcelarlos.

Y ocurre todo esto porque tenemos leyes que no han nacido de la libertad política, sino que son obra de la tiranía de la dictadura de unos pocos, de los partidos políticos que son parte del estado y que manejan a su antojo leyes y reglamentos para perpetuarse en el poder, explotar a sus siervos y vivir como dioses, protegidos siempre por esas mismas leyes diseñadas para que nada cambie nunca.

La ley es solo un instrumento. Las leyes no son el problema que tiene hoy España. El problema es el sistema entero, que ha sido diseñado e impuesto para crear leyes que perpetúen el expolio y la desvergüenza por parte de una camarilla que considera a España su cortijo privado. Esto es así porque el poder no está controlado, ya que es uno solo, en vez de estar separado en dos, para que cada uno de ellos controle siempre al otro. Por lo tanto, seguirán creando leyes, otorgando derechos cuando lo consideren oportuno o eliminándolos si las circunstancias lo hacen aconsejable. Seguirán escudándose en la ley o arremetiendo contra ella. Mientras tanto, los jueces y magistrados, encargados de administrar justicia para todos igual, según esas mismas leyes, no son independientes (a los miembros de su máximo órgano, el CGPJ, los nombran los distintos jefes de partido para que el todopoderoso poder partitócrata reine también en los juzgados); tampoco son inamovibles (cada vez que surge un juez que quiere ser independiente y honesto se encuentran excusas para moverle del cargo).

El artículo 117.1 de la Constitución española afirma que son independientes e inamovibles. ¿Y? Esta misma Constitución asegura que todos los españoles tienen derecho al trabajo y hay seis millones de parados. También presume, en su artículo 14, de que todos somos iguales ante la ley; pero resulta que ese “todos” no abarca a “huno” que está fuera de la ley, pues no tiene responsabilidad penal ninguna; y tampoco abarca a “hotros” que tienen privilegios como el aforamiento y que, si por alguna extraña casualidad, son imputados, tienen el grandísimo privilegio de no entrar nunca en la cárcel, salvo escasísimas excepciones que suelen ser ajustes de cuentas entre bandidos.

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Gonzalo Alvarez

En España hay muchas leyes para intereses de pocos,cuando tenía que haber pocas leyes para intereses de muchos.El motivo de la ley se encuentra en la cordura de legisladores independientes,elegidos por los que han de cumplirlas,por lo que no son observables,aunque se obedezcan,las leyes dimanadas del Poder legislativo dependiente del Poder ejecutivo o de partidos políticos succionadores del Estado.La justicia legal se encuentra resquebrajada por la carga política que la hace padecer esta antidemocrática Monarquía borbónica y de partidos.Todo se basa en conocer armonizar la dificultad originada por esta Monarquía,con el arreglo que le proporcionaría la democracia formal.

Rosario Roces González

En España reina la ley del embudo:lo ancho para estos Reyes borbónicos y sus ácolitos,lo estrecho para los siervos.No comprendo que el Jefe del Estado no esté sujeto a responsabilidad alguna.

Juan Sin Miedo.

Buen artículo de Raúl Cejudo.
D. Antonio García-Trevijano siempre explica con absoluta precisión lo que es un jurista (en España brillan por su ausencia), lo que es un simple abogado y lo que es un leguleyo (que de estos hay plagas y plagas en España).
Pondré un ejemplo, en plan esperpéntico pero que no se descarta que pueda suceder en España. Existe algún tipo de delito CONTRA LA INTEGRIDAD TERRITORIAL DE ESPAÑA; bien, pues supongamos que un leguleyo observa que alguien pega un escupitajo en el territorio de España; bien, este leguleyo (si el escupitajeador es un D. Nadie) sería capaz de acusarlo y enjuiciarlo por UN DELITO CONTRA LA INTEGRIDAD TERRITORIAL DE ESPAÑA.
Pero, claro está, si los que día tras día perpetran reiterados, notorios y graves delitos contra TAL INTEGRIDAD TERRITORIAL son lo que se conoce como “peces gordos”…, pues ahí ya no hay ni derecho, ni abogado, ni leguleyo (menos aún) que se atreva a mover un músculo contra esos “prohombres”, “mitos”, etc.
Bien, y así sucede con todo el ridículo derecho de España.
Quiero aprovechar para decir aquí que soy asociado del MCRC y que desde hace casi un año estoy haciendo la labor de propagar los principios y objetivos del MCRC.
Y lo que quiero decir es que reitero a todos los asociados o simpatizantes del MCRC a que hagan lo mismo: por ejemplo, yo hago panfletos promocionando la web del MCRC (www.diarioerc.com); en otras ocasiones imprimo en folios los artículos de los colaboradores del MCRC y dejo algunas copias en lugares públicos (bibliotecas públicas, etc.) siempre promocionando la web (www.diarioerc.com); también imprimo LA DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS DEL MCRC y lo dejo donde alguien lo pueda coger (siempre, repito, con indicación de la web del MCRC, para que así se propague y aumente la cantidad de repúblicos).
LOS REPÚBLICOS TENEMOS QUE ESTAR CONSTANTEMENTE EN LA ACCIÓN POLÍTICA POR LA LIBERTAD POLÍTICA COLECTIVA Y POR LA DEMOCRACIA.
TAMBIÉN HAY QUE ESTAR EN LA ACCIÓN POLÍTICA CON CUALQUIER CONOCIDO QUE SEA RECEPTIVO Y ENTIENDA NUESTROS PRINCIPIOS Y OBJETIVOS.
SALUD Y VIVA LA LIBERTAD POLÍTICA COLECTIVA Y LA DEMOCRACIA FORMAL O REPRESENTATIVA.

Raúl Cejudo González

Gracias a Gonzalo, Rosario y Juan Sin Miedo por leer y comentar. Juan, tiene usted razón en que los asociados o simpatizantes tenemos que dar a conocer los principios del movimiento: qué pretendemos, qué queremos derribar y por qué. Y no solo con los conocidos que sean receptivos a nuestro movimiento; a mí me gusta debatir con los que piensan que lo que tenemos es bueno, pero que son las personas las que luego estropean todo. A veces se dan conversaciones o discusiones muy interesantes. Y la semilla, aunque parezca que no, al final queda.

Jaime

Sólo una cuestión que se ha quedado en el tintero. Estoy de acuerdo en que el problema que tiene España es de modelo democrático; básicamente, ausencia total y absoluta de separación de poderes. Sin embargo, siendo la falta de separación entre el poder ejecutivo y el judicial muy grave, no creo que sea el origen principal de la corrupción. Es verdad, es el eslabón final con el que se logra la total impunidad de los políticos cuando roban.

Pero es mucho más grave la falta de independencia entre el legislativo y el ejecutivo. Lo cita el artículo, pero se queda cojo. No entra en la razón principal que hace que el poder ejecutivo pueda legislar. Tampoco la solución que expongo a continuación.

El problema radica en la forma de elección del gobierno. Los ciudadanos en España no elegimos al presidente y vicepresidente para que estos formen gobierno. No, estos se presentan ¡a legisladores! y de entre las personas que salen elegidos como tales, el Parlamento elige un gobierno -poder ejecutivo- que posteriormente controlará la mayoría para legislar a su antojo. El modelo es la definición perfecta de “ausencia total y absoluta de independencia de los poderes”. No es que en España tenga un defecto que impide la separación de poderes que, digamos, pudiese estar definida en la Constitución. No, en la Constitución se define un modelo cuyo objetivo es la destrucción total y absoluta de la separación de poderes. Está así constituido de forma premeditada para que no haya separación de poderes.

La solución es una reforma constitucional que le quite al Parlamento la potestad de elegir al gobierno de entre los “legisladores” que se presentan cada legislatura. Los ciudadanos tenemos que elegir por un lado a nuestros representantes al Parlamento para que legislen y regulen tanto los atropellos que unos ciudadanos puedan cometer contra otros, como los que el propio Estado pueda cometer contra nosotros. Por otro lado, en elecciones separadas, tenemos que elegir al Presidente y Vicepresidente, que luego podrán conformar el gobierno con personas que no pueden pertenecer ni al poder legislativo (no pueden ser ni diputados ni senadores) ni al poder judicial (jueces o miembros de los órganos del poder judicial). Además, estas elecciones deberían ser a fecha fija y con dos años de separación para evitar que el gobierno utilice los tiempos en su favor para lograr la elección o conseguir que el partido en el gobierno coincida de forma premeditada con la mayoría en el Congreso o el Senado, logrando así un partido de forma continuada y sucesiva el control del poder legislativo.

Por otro lado, hay que reformar el Senado convirtiéndolo en la cámara regional. Es decir, hay que suprimir el modelo legislativo medieval que ha otorgado competencias legislativas a las CCAA. Estas competencias hay que trasladarlas al Senado, donde quedarían representadas las CCAA a la hora de legislar los asuntos autonómicos. El resultado de semejante cambio sería una sola legislación que regule los asuntos autonómicos frente a las 17 actuales, que impiden la actividad empresarial y es el origen principal del desmán laboral que sufre el país.

Ahora, son los ciudadanos los que tienen que dejar de legitimar el modelo actual con su voto para pasar a solicitar un proceso constituyente que modifique estas dos cuestiones. Si los votantes no lo solicitan, los partidos no van a modificarlo. Y la razón está explicada en el artículo: los políticos utilizan este modelo actual para robar impunemente a manos llenas. Los escaños en los parlamentos autonómicos se ha convertido en un suculento pago, con cargo al Estado y no al partido, para comprar apoyos dentro de su estructura dictatorial. Pero no debemos olvidar que los votantes en más de un 80 %, legitiman legislatura tras legislatura el modelo actual sin solicitar que se cambie. Yo, por ello, culpo a los votantes del desmán y no a los políticos que mantienen el modelo puesto que los votantes asienten y consienten con él. No olvidemos que la democracia es un régimen para gente culta y los españoles no están demostrando su cultura democrática al creer que el desmán actual se debe a una cuestión de gestión. No es una cuestión de gestión y no se resuelve cambiando de partido, sino que hace falta ya reformar la Constitución.

Por lo tanto, somos los votantes los que tenemos que pedir a gritos esta reforma constitucional o negarnos a votar. Se agradece ver que, como es el caso de este autor, hay gente que sí comprende el problema. Pero si este no llega a la compresión de una mayoría de votantes superior al 50 %, el problema no se resolverá. Y la culpa, insisto, será de los votantes. Los políticos no son más que una muestra de lo que hay entre los propios votantes.

Raúl Cejudo González

Gracias, Jaime, por completar muy bien mi artículo. Sí, es cierto que no explico todo, pero si voy a cada aspecto concreto el artículo se extiende demasiado y tiempo hay para ir tocando todos los temas. Totalmente de acuerdo con lo que dice usted del ejecutivo y legislativo y que la constitución se ha hecho de tal forma que jamás estarán separados, muy buena apreciación. Y coincido también en elecciones separadas no solo en forma, sino en tiempo, es importante.
Por supuesto que los que votan son culpables también de seguir legitimando este régimen de poder único.
Y no se olvide usted, Jaime, de la ley electoral, clave en toda esta cuestión. Hay que acabar con este sistema proporcional que beneficia a unos, castiga a otros y ningunea a otros tantos.

Un saludo cordial.

Jaime

Por cierto, cualquier iniciativa en la que los ciudadanos sospechen que se pretende aprovechar una reforma constitucional necesaria para liquidar la monarquía, fracasará. Yo mismo soy republicano -no de la II República Española que sería como serlo del III Reich alemán, sino partidario de que la Jefatura del Estado sea electiva-, pero soy consciente de que la mayoría de españoles son monárquicos y jamás tragarán con una supresión de la monarquía.

Así que, por el bien y el bienestar de todos y como forma de mejorar lo que se puede mejorar, es mejor no tocar al Rey. Además es que tiene el poder suficiente como para fulminar cualquier iniciativa que intente liquidar su mera presencia y la de alguna de sus deshonestas hermanas. Por lo tanto, muy importante para lograr el fin de reformar esas cuestiones que expongo en mi anterior comentario, no tocar la figura del Rey.

Por otro lado, no me molesta el Rey como figura histórica. No se trata de caer en el Talibanismo de liquidar y derribar los “monumentos” del pasado. La Historia también hay que respetarla. El presupuesto dedicado al sostenimiento de la familia real no es el origen de la ruina de España. Así que, insisto que en cualquier iniciativa que regenere la democracia en España e instituya una separación de poderes, debe dejar en paz al Rey. Es el precio que hay que pagar, dejando de lado si es más o menos justo. Una vez solucionada la cuestión de la separación de poderes corresponderá a futuras generaciones debatir la supresión de la monarquía y hacer que todos los cargos públicos sean electivos en España. Pero de momento, nos podemos dar con un canto en los dientes si logramos separar los poderes y suprimir el modelo “foral” medieval reinstaurado con los parlamentos autonómicos con la Constitución del 78 -para mi, un hecho que demuestra que a los españoles de esos años les faltaba un hervor-.

Raúl Cejudo González

Aquí, estimado Jaime, ya no estoy tan de acuerdo. Es que el régimen actual, con la constitución que se hizo para la monarquía de partidos, tiene como base de todo al rey. A partir de él, un dios en la tierra (al menos en España, ya que es irresponsable penalmente, y lo es para corromper y corromperse a modo, como ha venido ocurriendo) vienen los diosecillos de los partidos. Dice usted que “la mayoría de los españoles son monárquicos”. No lo sé, la verdad, pero no creo que sea la mayoría. De todas formas, si así fuera, sería bueno, y adecuado, conocerlo a través de un referendum sobre forma de estado: república o monarquía. Una vez sabido esto, dónde estamos, diseñamos una democracia que tenga en cuenta esa forma de estado elegida por la nación.
Yo creo que no hay que esperar para saber esto; tenemos que empezar a tratar a los españoles como mayores de edad, aunque la cultura política sea aún muy baja y esté en pañales, pero alguna vez habrá que empezar.

Y gracias de nuevo por este otro interesante comentario.

Orión

Don Antonio, tiene razón al subrayar las mentes claras y puras con las que cuenta en movimiento de asociados y fuerza de acción.
Necesitamos promover una acción clara y directa ” NO VOTAR 20N”.
Saludos y fuerza republicos

Raúl Cejudo González

Gracias, Orión, por sus bonitas palabras. Lo más importante es que el mensaje llegue a cuantas más personas mejor. “NO VOTAR 20N”, claro y directo. Así es. Es una acción fácil, sencilla, que consiste en no hacer, es un hacer no haciendo (de momento), pero de manera consciente y sabiendo siempre para qué.

Un saludo.

Orión

Don Antonio, tiene razón al subrayar las mentes claras y puras con las que cuenta esté movimiento de asociados y fuerza de acción.
Necesitamos promover una acción clara y directa ” NO VOTAR 20D”.
Saludos y fuerza republicos

Disculpen las erratas…

Thulio Moreno

No es el fondo del artículo de Raúl Cejudo -la monarquía-, pero tolerar o condescender con ella, es limitar la libertad de la ciudadanía. Por cierto, en España no tenemos monarquía, sino biarquía; falta menos para la tetrarquía de Diocleciano.
Si los principios de un Estado se asientan en conceptos a cuestionar en el futuro, están creando focos de tensión y crisis latentes, que pueden enviciar la convivencia.
La verdad no puede condicionarse a disculpas o excusas previas. No caben nuevos consensos o falsos consentimientos, ni miedos a la Libertad y la Igualdad.
La Jefatura de Estado debe estar sujeta a la Ley. Será ley de mayor rango, pero sujeta y regula, no sólo la jefatura sino a su titular como particular. En España no es concebible un “Borbongate” como el impeachment a Nixon, o amtsenthebung de Christian Wulff. Hay países, en los que una deslealtad o una traición del jefe del estado es punible y sancionable. Aquí, ni siquiera se abren diligencias previas, cualquiera que fuese el órgano investido de competencia.
Si la clave de la bóveda no se incardina en el edificio, inicia la ruina. La jefatura de un Estado jamás puede elevarse por encima de su atribución; abre a las demás instituciones el portillo de la corrupción y la degeneración.

Raúl Cejudo González

Totalmente de acuerdo, Thùlio. Dar carta blanca al jefe del Estado para hacer lo que quiera es dársela también al gobierno y a la administración.

Orión

El Jefe de Estado, tiene o debería sus funciones y poder estar claras y meridianas…! Paso a paso Thùlio la bóveda protege, ilumina y decora.. Pero vamos primero al cimiento y luego a la estructura. “NO VOTES 20D”