Liberación de la Libertad (XXII)

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Manos rompiendo cuerdas

PACO CORRALIZA.

En 1956, el filósofo alemán Theodor W. Adorno, afirmó lo siguiente: “Quien de verdad quiera contribuir a recordar a Heine en el centenario de su muerte y no quiera limitarse a pronunciar un huero discurso de homenaje tiene que hablar de una herida: de aquello que duele de Heine y de su relación con la tradición alemana y de aquello que, tras la II Guerra Mundial, se relegó al olvido. Su nombre es un incordio y sólo quien se enfrente a ello cara a cara, sin paliativos, puede resultar de ayuda. […] Hoy, después de que se cumpliera literalmente el destino presentido por Heine,… (1a)

Sigamos con Hannah Arendt y Heinrich Heine (enlazamos, para mejor comprender, con las citas de los artículos anteriores, incluyendo las de Kant y Marx, [«XX»] y [«XXI»]).

 Hannah Arendt (1953): “La ley es, por tanto, la esencia del gobierno Constitucional o Republicano; el terror es la esencia del gobierno totalitario.[…] El terror no existe ni a favor ni en contra de los hombres; existe para proveer al movimiento de la Naturaleza o de la Historia de un instrumento incomparable de aceleración. Si el innegable automatismo de los sucesos históricos y naturales se concibe como la corriente de la necesidad, cuyo significado es idéntico a su ley de movimiento y que, por tanto, tiene cierta independencia de cualquier acontecimiento (el cual, al contrario, sólo puede considerarse una irrupción superficial y transitoria de la ley profunda y permanente), entonces la Libertad igualmente innegable de toda persona, que es idéntica al hecho de que cada persona es un nuevo comienzo y de que, en este sentido, con él empieza el mundo de nuevo, esa Libertad sólo puede considerarse como una interferencia improcedente y arbitraria para aquellas [leyes-]fuerzas superiores.” (2)III»]

Repetimos esta frase de Heinrich Heine (1834), ya transcrita en [«XXI»]: “Pero aún más espantosos [que los idealistas trascendentales], serán los filósofos de la Naturaleza interviniendo activamente en una revolución alemana e identificándose ellos mismos con la obra destructora.”(1)VI»].

Continúa Heine (1834): “Cuando entonces oigáis el trueno y el chirrido, cuidaos, vecinos franceses, y no os mezcléis en la lucha que estamos librando en casa, en Alemania. Os podría salir mal. Guardaos de encender el fuego, guardaos de apagarlo. Podríais quemaros fácilmente los dedos con las llamas. No sonriáis al oír mi consejo, el consejo de un soñador que os pone en guardia ante kantianos, fichteanos y filósofos de la Naturaleza. No os riais del fantasioso que espera en el terreno de los hechos la misma revolución que ha tenido lugar en el reino del espíritu. El pensamiento precede a la acción como el rayo al trueno. El trueno alemán es, claro está, alemán; lo que quiere decir que no es muy ágil y será algo tardo en llegar; pero llegar, llegará, y cuando lo oigáis tronar como nunca jamás ha tronado en la Historia del mundo, sabed que el trueno alemán ha alcanzado finalmente su meta.” (1)

Vuelve Hannah Arendt (1953): “Si la filosofía occidental ha mantenido que “realidad es verdad” (tal es, desde luego, la base ontológica de la «adaequatio rei et intellectus» [la Verdad definida como «adecuación entre la cosa y el intelecto»]) los totalitarismos han concluido de ello en que se puede fabricar la verdad en la medida en que se puede fabricar la realidad […]. Por causa de esta relación totalitaria con la realidad, el concepto mismo de verdad ha perdido su significado. Las mentiras que los movimientos totalitarios inventan para cada ocasión, así como las falsificaciones cometidas por los regímenes totalitarios, son secundarias respecto a de esta actitud fundamental que excluye la distinción misma entre verdad y falsedad.(2)Verdades y mentiras, contraverdades y contramentiras»]

Vuelve Heine (1834): “Por el ruido [del trueno alemán] caerán las águilas muertas del cielo, y los leones, en los más lejanos desiertos africanos, encogerán la cola y se esconderán en sus reales cavernas. Se representará entonces en Alemania una pieza en comparación con la cual la Revolución Francesa parecerá un idilio inocente. Por el momento la situación es bastante tranquila en Alemania; y si alguien se mueve allí un tanto vivazmente, no creáis que vaya a ser un verdadero actor. Se trata sólo de los perrillos que corren por la arena vacía y se ladran y se muerden antes de que suene la hora en que la tropa de gladiadores llega al circo para luchar a vida o muerte”.(1)

Continúa Heine (1834): “Llegará la hora. Como desde las gradas de un anfiteatro, se agruparán los pueblos en torno a Alemania, para asistir a los grandes juegos. Os lo aconsejo, franceses, manteneos entonces muy quietos y silenciosos y, sobre todo, guardaos muy bien de aplaudir, porque podríamos interpretarlo mal muy fácilmente e imponeros el silencio un tanto rudamente, según nuestro descortés natural […] ¡Tened cuidado! Tengo buenas intenciones para con vosotros, y por eso os digo la amarga verdad. Más tenéis que temer de la Alemania liberada que de la Santa Alianza entera con todos sus croatas y cosacos.”(1)

Dolf Sternberger(1b), en 1972, transcribió dos frases de Karl Marx que reproducimos aquí y añadimos a las recogidas en el artículo anterior (una ellas era: “La sociedad es, pues, la plena unidad esencial del hombre con la Naturaleza, la verdadera resurrección de la Naturaleza(3)). Estas son las frases de Marx (quien casi parafrasea citas de Heine(1)): “Los alemanes han pensado en la política lo que los otros pueblos han hecho; Alemania era su conciencia teórica.[…] El pasado revolucionario de Alemania es, en términos teóricos, la Reforma protestante. Como entonces el monje, ahora es el filósofo, en cuyo cerebro comienza la revolución.”(1b)XVII»]

Citamos ahora a Adolf Hitler (en Mein Kampf= “Mi Lucha”; 1925-26), reseñado por Arendt(4) (1951): “Cuando el hombre trata de luchar contra la férrea lógica de la Naturaleza, choca con los principios básicos a los que debe su misma existencia como hombre” (4). Respecto a esta frase remitimos a las consideraciones sobre planteamientos de Kant recogidas en [«XVI»], donde le preguntábamos al amigo Immanuel Kant: “¿qué «Naturaleza» es esa, señor Kant, sino la naturaleza del Poder?”

Recordamos de nuevo a D. Dalmacio Negro (2010): “Debido sin duda a la influencia de Kant, el concepto «Estado de Derecho» es de origen alemán […].El Estado de Bienestar es cualitativamente una especie del Totalitario, bajo el engañoso pluralismo de los partidos y sindicatos burocratizados […], en su seno cristalizan las élites del Estado de Partidosconsagrado en Alemania [Weimar]-“(5). [«XIX»]

 

 

(1) HEINE, Heinrich. “Sobre la historia de la religión y la filosofía en Alemania”. Alianza Editorial, S.A. 2008 [escrito 1834].

(1a) Anexo 3. “La herida Heine (1956)”. En: T.W. Adorno: “Gesammte Schriffen”, vol 11 (1974). Conferencia radiofónica pronunciada en febrero de 1956 con ocasión del primer centenario del fallecimiento de Heinrich Heine.

(1b) Anexo 4. “Heine y la revolución alemana (1972)”. En Dolf Sternberger: “Heinrich Heine und die Abschaffung der Sünde”; Insel Verlag. Frankfurt am Main, 1972.

(2) ARENDT, Hannah. “Ensayos de comprensión. 1930-1954”. “De la naturaleza del totalitarismo. Ensayo de comprensión” [escrito 1953]. Caparrós Editores, S.L. 2005.

(3) MARX, Karl. “Manuscritos de economía y filosofía”. Alianza Editoral, S.A. 2010. [escrito en 1844].

(4) ARENDT, Hannah. “Los orígenes del Totalitarismo”. Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, S.A. (2004) [Ed. original: 1951].

(5) NEGRO, Dalmacio. “Historia de las formas del Estado. Una introducción”. El Buey Mudo. 2010. [Ed. original: 1965].

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