El gran comunicador

1
Antonio García-Trevijano
Antonio García-Trevijano

En un artículo de propaganda sobre el Tratado de la Unión, publicado en «El País», el Presidente del Gobierno afirma que «las decisiones se toman con, por y para los ciudadanos, verdaderos destinatarios de las mismas. POR TANTO, de manera EFICAZ, sin poner en peligro el proyecto COMUN». Aunque fuera cierta la premisa (todos saben que las decisiones no se toman «con» ni «por» los ciudadanos), no se comprende el «por tanto» que relaciona la democracia decisional con la eficacia de las maneras o la garantía de los fines. La frase, como todas las suyas, carece de sentido. La democracia es una forma de gobierno y un método de tomar decisiones. Como forma de gobierno, los ciudadanos se limitan a elegir sus representantes. Como método de tomar decisiones, éstos aplican la regla de la mayoría para formar la voluntad de los órganos colegiados. Si la eficacia fuera su objetivo, no habría nacido la democracia decisional. Que es mucho más costosa y menos eficaz que la decisión personal de uno (dictadura) o la de pocos por consenso (oligarquía). Y el método democrático, entre representantes unidos por un interés de clase política, no garantiza el interés común de la sociedad. La democracia tiene, por fortuna, otros fundamentos más valiosos.

Muchas personas viven en contradicción de lo que dicen con lo que hacen. Pero, sin ánimo de hacer reír, pocas logran hablar para convencer, basándose en contradicciones o causaciones sin sentido. Para lograr la proeza idiótica de hablar sin decir nada («cambio del cambio»), hay que tener una tramoya cerebral capaz de dar sentido a la incoherencia del lenguaje, como en el amor, con la coherencia del instinto. Una mentalidad para comunicar, con el absurdo expresado, la lógica del preconcepto omitido, y para revalidar la nulidad del juicio personal con la validez de un prejuicio general. Nadie ha interpretado como Felipe Gonzalez lo que define el paso a la libertad en las sociedades arcaicas: el instinto de miedo, el preconcepto del realismo gobernante que no admite alternativa al programa de gobierno, el prejuicio de que más vale pájaro en mano qué una idea volando. Para mantener secuestrada la democracia en el zulo oligárquico, se necesitaba que un comunicador nato de esas emociones; primitivas implantara, en el medio cultural, la incoherencia, el absurdo y la nulidad del lenguaje político.

La confusión, y no la mentira que, por ser tan clara en su lógica como la verdad, es refutable, excluye el debate sobre el poder. Un debate que no ha tenido lugar porque esto, estimable Subirats, en ningún momento ha sido democracia. La confusión que introduce la ambición personal de poder, en una sociedad y en una mente vulgarmente prejuiciosas, no es típica del espíritu español ni de los tiempos postmodernos. En todas las épocas de transición sin ruptura encontramos el tipo de sociedad de placer, que inmortalizó Maquiavelo en una sátira llena de moralidad y de gracia. El creador de la ciencia política redactó la Constitución de una sociedad ideal en el Renacimiento, cuyas prescripciones son descripciones de lo que sucede y valora en la transición española. «Está expresamente prohibido hablar bien los unos de los otros, bajo las penas establecidas para los delincuentes». «Está prohibido observar silencio: cuanto más se parlotee, y más confusamente, más loable será». «Cada uno, para valorarse mejor, deberá presumir de lo que no tiene y no hace; si llega a decir la verdad, y a descubrir así su miseria, será castigado». «No se manifestará jamás ningún signo externo de lo que se siente en el alma; quien sepa disimular mejor o mentir más merecerá más elogios». «Aquél que despachará el mayor número de palabras para no decir nada recibirá el mayor honor y se le hará el mayor caso». La presidencia corresponderá, naturalmente, a la «nariz más larga». Y «la minoría gobernará a la mayoría», como pretende la propuesta electoral del oligarca extremeño.

EL MUNDO 01/11/1993


Blog de Antonio García-Trevijano

Creative Commons License

Este trabajo de Antonio García-Trevijano está protegido bajo licencia Atribución Creative Commons-NonCommercial-NoDerivs 4.0 Internacional Los permisos mas allá del ámbito de esta licencia pueden estar disponibles en https://www.diarioerc.com/aviso-legal/
Si desea recibir notificaciones cuando nuevos contenidos sean publicados en el Diario Español de la República Constitucional, siga este enlace y suscríbase para recibir los avisos por correo electrónico.

No hay publicaciones para mostrar

0 0 votos
Valoración
Suscripción
Notificar si
1 Comentario
mas antiguos
nuevos mas valorados
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
Gonzalo

El consenso en la chabacanería e imbecibilidad de los pareceres se exterioriza como un imperativo en todos los tiempos de transición.Hay que tener la decencia de la propia opinión,la decencia de tener una única idea propia en la cabeza.