La verdad sobre Baltasar Garzón

9

Baltasar Garzón, ese paladín de las causas nobles, defensor y paradigma de su verdad, es, sin embargo, un prevaricador. Deberían tener cuidado quienes en noble causa dejan que se les acerque, contaminándola. Ahora lo mismo pide firmas para crear una “Comisión de la Verdad” sobre los crímenes del franquismo que presenta un “amicus curiae” en Honduras para defender a un investigado por el asesinato de una ambientalista y defensora de los derechos humanos.

B. Garzón, F. González (Isidoro) y J. Solana en 1993, año de su fichaje por el PSOE.

Desde el primer día en que este Diario salió a la luz se ha venido denunciando la conducta prevaricadora del juez Garzón. Inasequible a la demagogia de la convención socio-política, la realidad de la lógica jurídica aunque tarde, se impuso. No hubo botellas de champán, como se auguraba en la prensa afecta al juez estrella, sino la tristeza de corroborar la lectura en papel de oficio la corrupción moral de un magistrado.

La sentencia llegaba tarde sobre un hecho enjuiciado que no es más que un hito en la actitud uniforme del mismo sujeto activo. La única satisfacción posible pudo ser la legítima, de orden periodístico, de anticiparse en la denuncia incluso a la incoación de la causa. La misma sensación que provocó ver como a la atribución por este Diario de conductas punibles a la corrupta trama del Instituto Noos (ya caso Urdangarín-Borbón) siguió finalmente su coherente reflejo procesal con los mismos fundamentos que aquí se venían publicando.

La claridad de la resolución condenando a Garzón es elemental. Prevaricar es dictar una resolución injusta a sabiendas. Y la conducta del Juez ordenando interceptar las comunicaciones entre letrados y presos en prisión preventiva a los que se encontraba investigando por su orden, es no solo ilegal sino que ataca frontal y directamente el derecho a la defensa. Comenzando por el primero de los elementos del tipo, la Sala subraya como Garzón realizó una interpretación contraria a la conocida y vigente línea jurisprudencial del Art. 51.2 de la Ley Orgánica General Penitenciara (LOGP). Dicho precepto sólo permite la interceptación de comunicaciones abogado-preso “por orden de la autoridad judicial y en los supuestos de terrorismo.

 Garzón basaba su ilícita actuación defendiendo que ambos requisitos eran de orden alternativo sustituyendo ese “y” por un “o”. Sin embargo el Tribunal Supremo recuerda lo que para todo juez que ejerza en el orden penal es básico, la vigente línea interpretativa del Tribunal Constitucional a partir de su sentencia 183/1.994, reiterada en otras posteriores como la 200/1.997 y la 58/1.998 que dejan claro el carácter acumulativo de ambos requisitos. Es decir y en suma, la interceptación de conversaciones en locutorio carcelario entre abogado y cliente solo son posibles en casos de terrorismo, precisado además la autorización judicial.

El conocimiento de la ilicitud que perfecciona el tipo penal quedó concretado bien y a las claras en la Sentencia. La discrecionalidad de la interceptación a todos los letrados de los presos preventivos, incluidas designaciones futuras, resultan así indisculpables. La lesión no es ya y por tanto del derecho a la intimidad de las comunicaciones, sino que afecta de lleno al derecho a la defensa que comprende también el que corresponde al reo de no declarar contra si mismo. Derecho a no inculparse que queda anulado si se viola la confidencialidad inherente al secreto profesional en el que el acusado se confiesa con su director técnico para que pueda ejercitar de la mejor forma su defensa procesal.

La mención en la orden de Garzón de que se realizaran las escuchas “previniendo el derecho de defensa” quedaba así en vacío por la imposible selección de la memoria para olvidar lo escuchado. Para ello la Sala consideró y valoró las persistentes aclaraciones al respecto solicitadas tanto por la Dirección General de Instituciones Penitenciarias como por la Policía Judicial encargada de ejecutar la orden. A estas aclaraciones Garzón contestó que únicamente debían ser excluidas de grabación y transcripción “las conversaciones grabadas sin interés para la investigación”. Esta el la Verdad, sin necesidad de comisión alguna.

Creative Commons License

Este trabajo de Pedro M. González está protegido bajo licencia Atribución Creative Commons-NonCommercial-NoDerivs 4.0 Internacional Los permisos mas allá del ámbito de esta licencia pueden estar disponibles en https://www.diarioerc.com/aviso-legal/
Si desea recibir notificaciones cuando nuevos contenidos sean publicados en el Diario Español de la República Constitucional, siga este enlace y suscríbase para recibir los avisos por correo electrónico.
Si desea realizar un pequeño donativo para contribuir al mantenimiento del Diario Español de la República Constitucional y los gastos de alojamiento, puede hacerlo pulsando el siguiente botón:

Donar

No hay publicaciones para mostrar

0 0 votos
Valoración
Suscripción
Notificar si
9 Comentarios
mas antiguos
nuevos mas valorados
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
Gonzalo Alvarez

Para que la justicia legal sea independiente y digna ha de prevalecer la verdad instructora y no la prudencia sentenciadora del juez.La banda de los tres:los que dicen que en España hay democracia,son unos mentirosos empedernidos o unos analfabetos satisfechos de su analfabetismo.La verdad de Baltasar es una prueba innegable de antidemocracia.

Lino Lago

No entiendo muy bien el sentido de atacar al Juez Garzon aqui cada dos por tres ni que utilidad tiene eso para conseguir la democracia. Sin tener ni idea del tema, garzon aseguro que el delito del que se le acuso fue creqado especialmente para el. En todo caso, repito, no entiendo la utilidad de todo esto. Ya me gustaria ver unos cuantos jueces mojarse como el y el otro que echaro, todo por meterse con Blesa. Este, el ultimo de una larga lista de bandidos que metio en la carcel, cosa que me parece fantastica.

Lino Lago

Muy en desacuerdo. Silva encerro a Blesa pero Garzon fue el primer en ser barrido. Lo que le paso a estos dos si que debe ser censurado y motivo de articulos. Si fuese el tema como dice usted deberiamos atacar a todo hijo de vecino, fontaneros inuidos, por trabajar en este sistema corrupto. Y no es plan. Me quedo con que se atrevio con temas que nadie se atrevio, o pocos. Por supuesto no es de la talla de Trevijano pero ahi queda lo que hizo. Sea o no la justicia universal un timo, sea o no el poder judicial otro timo. No lo se. Solo se que el no tiene la culpa de que las cosas esten como esten. Ya me gustaria ver la mitad de valor de Garzon en todos los españoles. Simplemente eso: que veo mil personajes en el pais que se merecen un articulillo critico mas que Garzon.

Eumenio

Aparte de lo dicho, habría que añadir el motivo principal de su personal seguimiento: Baltasar Garzón acusó a Antonio García-Trevijano de ser el cerebro del caso Sogecable, por lo que es normal que tanto él como usted le tengan una especial animosidad.

Juanjo Charro

El artíbulo me parece buenísimo.
Y estimado Lino; Pedro hace el artículo porque, simplemente, es la verdad, que es uno de los principios del MCRC, no por utilidad.

Un abrazo y ¡Adelante repúblicos!

Juanjo Charro

Quise decir artículo. Parece que no se pueden editar los comentarios.