La Abstención

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Comentarios de Antonio García-Trevijano, en el programa La Clave de mayo de 1992, sobre la abstención. “El único medio pacífico, no violento, civilizado, de obligar a la clase política y a los partidos políticos, a que respeten los derechos de los ciudadanos, modificando la constitución, es la abstención, es el único camino que hay”

 

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Thùlio

Pues sí, hay que abstenerse de alimentar a Saturno con más inocentes e ilusos.
Inocentes que temen el cambio a lo bueno desconocido, porque a Viriato le traicionaron sus capitanes, la primera república fue cantonal, o “deja que lleguen éstos al poder: también se corromperán”; pusilánimes ignorantes.
Ilusos que confían, en que el sistema tiene sus cauces de regeneración y corrección; que: “si no lo hacen bien, dentro de cuatro años los echamos”; errados optimistas e ignorantes.
La situación política española actual -y de pasado reciente- me recuerda a la película de los hermanos Marx, en que para alcanzar el objetivo, había que ir desmantelando el tren y haciéndolo todo leña. Nuestro tren aún tiene madera, pero ya comienzan a levantar las vigas del chasis, la ciudadanía viaja de pie y los techos hace años que se quemaron.
El maquinista es un loco alejado de la dura realidad del pasaje. El jefe de tren es un inmoral, un traidor y un inepto. Los relevos que el jefe de tren hace con los maquinistas, no hacen más que demorar la solución.
Hay que detener el tren de la mentira, destituir a sus actuales guías, cambiar de vía y fundamentar las reglas que impidan la suplantación.
Pero esa abstención respecto al Sistema, no es sólo ser intolerantes con él, sino a la par ser activos con la lealtad, la verdad y la libertad. No basta con abstenerse ante un delito político, hay que actuar para que su margen de acción sea nulo, hay que drenar sus afluentes, hay que informar a los cándidos e ilusos, hay que denunciar a sus cómplices.
La abstención de no acudir a sus fechorías y aplaudirlas es el primer paso, pero el esfuerzo se ha de situar, no ya en señalar sus mentiras, sus triles y sus reiteradas ilusiones: transición, Constitución, monarquía-parlamentaria, “el cambio”, los brotes verdes y la luz al final del túnel, sino en trabajar por la República Constitucional.
Y no sólo Antonio, que lleva decenios haciéndolo, sino quienes ya conocemos los resultados del Sistema y podemos hacer algo más, que quedarnos en casa las próximas votaciones; como plantea él: abstención república, abstención decente, abstención activa.
El tren tiene hoja de ruta, tiene personas con objetivo y vivencias comunes, tiene vagones y tiene energía. Con estos fundamentos se puede formular cualquier paradigma y tener garantías de acertar.