El vocabulario político es muy pobre. Carece de palabras precisas para designar los nuevos comportamientos del público y de los agentes públicos. En realidad, los idiomas europeos no estaban hechos para nombrar y clasificar la variedad de especies y actos sociales que surgieron de la revolución de la libertad.

En un primer momento, las palabras antiguas se agrandaron de significado para nominar nuevas realidades o conatos de acción colectiva. Y de las viejas voces se derivaron otras que expresaban más de lo que decían. Era lo que moderno necesitaba. Ver sustituida, con palabras, la resignación por la esperanza, el estado social por el contrato, el hábito por la opinión, el concepto por la idea y la idea por la ideología. La economía hacía el resto.

Las opciones de la libertad, desprovistas de exigencia de responsabilidad, abrieron cauces inauditos a las religiones del ateísmo. Los sermones abandonaron los púlpitos y trasplantaron las incógnitas de las palabras del más allá a las expresiones políticas que pretendían totalizar la visión del más acá. Liberalismo, igualitarismo, anarquismo, socialismo, comunismo, fascismo. La necesidad de referir la diversidad de temperamentos y proclividades personales a unos pocos tipos de talante social, creó las nuevas voces de simpatía o de antipatía políticas: conservador, progresista, reaccionario.

La guerra mundial derrotó a una de las ideologías totalitarias. Pero la necesidad de la reconstrucción europea, junto a la , no solo prolongaron la vigencia de la otra, sino que sustituyeron en todo el mundo la verdad por la propaganda ideológica. Esta ficción duró veinte años. La rebelión juvenil del 68, primero, y la del petróleo, después, la destruyeron. Y desde que se vislumbró el final de la guerra fría, el lenguaje político de los partidos estatales, de los y de la cátedra universitaria solo ha podido expresar en toda Europa, y con más grosería en España, puras mentiras, ideas falsas o grandes vaciedades. Todos hablan hoy con idiotismo.

La inteligencia o la veracidad de cualquier escritor se reconocen ahora por su vocabulario. Quien es capaz de llamar democráticas a simples elecciones de personas, que también se realizan en cualquier régimen de poder, sea oligárquico o dictatorial, no solo demuestra su culpable ignorancia de lo que designan las voces y elecciones, sino sobre todo su falta de escrúpulo científico y moral en el uso del .

Hay que repetir incansablemente que las elecciones y el sufragio universal no fueron conquistados por la democracia, ni pueden ser por ello atributos definitorios de su esencia. La democracia se llama representativa porque es heredera, y solo en tanto que lo es, del sistema parlamentario.

Las elecciones son propias de la esencia del liberalismo. Mientras que para la democracia solo son un requisito “sine qua non”. Antes de que se celebren las próximas elecciones municipales, explicaré aquí por qué, bajo el sistema proporcional de listas de partido, no se pueden llamar siquiera elecciones, sin denigrar el idioma, a lo que sale de las urnas del Estado de Partidos.

Aunque la palabra abstención -privarse de tener- no pertenece en exclusiva al vocabulario político, al contrario de lo que le sucede a su sinónima abstinencia respecto del religioso o moral, sin embargo es en su acepción política donde antaño cobró dimensiones ideológicas con el anarquismo, y ahora muestra su incapacidad para designar la conducta de los que, sin asomos de acracia ni de indiferencia, no acuden a las urnas para no ser cómplices de un fraude electoral.

Dada la cantidad de personas que no se toman la molestia de votar en el sistema proporcional de listas de partido, se hace necesario distinguir, con una palabra nueva, la posición activa o la actitud positiva de quienes no solo se abstienen de participar en el actual simulacro de votar sin elegir, sino que hacen campaña pública para que ninguna persona decorosa tome parte en tal superchería, pues es el modo más fácil de poner fin al engaño y de restablecer la manera tradicional de elegir un solo diputado por distrito.

En mi obra de reflexión estética sobre el paso de la modernidad al modernismo, en el arte del siglo XX, tuve que crear la palabra modernitario para designar el no arte de lo informal y distinguirlo del modernismo derivado de la actualización de los grandes maestros de finales del XIX. El filósofo español José Gaos tuvo que crear el término existenciario, para diferenciar la metafísica de la existencia, de y la ontología de Sartre, frente al de y Paul Claudel.

En el Estado de Partidos, la tradicional palabra abstención sigue siendo expresiva de las actitudes ácratas ante las invitaciones a entrar por las ranuras que la oligarquía gobernante abre a la inocencia gobernada. También es vocablo adecuado a los estados psíquicos de indiferencia o de abulia que hacen imposible toda elección de preferencias, toda formación de voluntad. Unos estados de indecisión que emergen de la absoluta indigencia o del profundo aburrimiento.

Pero el término abstención ya no sirve para designar la voluntad de no votar; la de elegir ligeras variantes de una misma y sola falsedad; la consciente decisión de aislar a la clase política del Estado de Partidos, dejándola que se cueza sola en su propia salsa electoral; la determinación colectiva de provocar la crisis de legitimación del sistema proporcional, a fin de sustituirlo por el único sistema que permita votar en conciencia a opciones realmente diferentes, y que otorga a los elegidos verdadero carácter representativo de los electores. Elección por mayoría absoluta de un solo diputado por cada mónada electoral.

La nueva voz que mejor designa a los modernos partidarios de la abstención electoral táctica es la palabra abstencionarios, pues además de ser expresiva de una actitud conscientemente activa, lleva implícito el significado verbal de la acción de abstencionar a la virtual sociedad política, o a la simple decencia pública, de toda participación en la vida depravada de su mortal enemigo, el Estado de Partidos.

Puede ver un pequeño resumen de la biografía de D. Antonio García-Trevijano en este enlace.
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