La gran impostura

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Antonio García-Trevijano
Antonio García-Trevijano

Yo no sabía antes de que comenzara la transición por qué me desagradaban casi todas las ideas que se forjaron de España sus hijos más preclaros. Llegué a comprender, sin sentirlos, los sentimientos de sus poetas. Busqué en el recóndito vericueto de la historia, sin hallarlo, el enigma que intrigó a sus mejores historiadores. Simpaticé, sin apiadarme de sus fracasos, con las ideas de España que dieron alma nativa a movimientos de progreso imitados del extranjero. Presentí, sin llegar a compartirlas, las intuiciones de Unamuno sobre el estar (trágico) de España en el mundo. Admiré, sin más, la reflexión de Ortega que situaba en Europa la solución al ser problemático de España. Conocí el drama civil de las dos ideas retóricas de España, pregonadas con la misma vacuidad espiritual mientras la materia social se desintegraba. Sufrí en mi experiencia personal la fuerza represiva que encierra la idea nacionalista. Pero fuí advertido, por tempranas lecturas de obras inmortales, de que tampoco las ideas vencidas me llevarían a la consciencia de España. Hasta que la impostura de la transición puso al desnudo la falsificación ideológica de la palabra España, no ya en su uso político, sino incluso como expresiva de una realidad social que puede ser tratada con la objetividad descriptiva de las ciencias naturales.

La idea de España se convirtió en ideología cuando su particularidad nacional se identificó, desde el origen, con la mundialidad de su Estado, y los intereses estatales pudieron ser presentados como si fueran los de la civilización católica. Esta ideología imperial sofocó el sentimiento nacional hasta que lo despertó la invasión napoleónica. Pero la estadolatría, esa vileza hecha de miedo, veneración y cálculo, no permitió el nacimiento de una conciencia nacional antes de que la sociedad civil se dividiera en conciencias de clase. El Estado liberal fracasó en España por esa imposibilidad de que surja la conciencia nacional sin que la sociedad civil constituya la sociedad política. La guerra civil no enfrentó, por mucho que se diga, conciencias nacionales, sino dos ideologías estatales, dos tipos de dominación política de la sociedad: la nacionalista y la socialista. Pero Franco permitió, como los comunistas chinos, el desarrollo de la sociedad civil bajo una sociedad política dictatorial. Y esa gran oportunidad de que España accediera a una conciencia nacional democrática, al final de la dictadura, fue malograda por la impostura de la transición. Que impuso desde arriba un régimen de poder estatal «a» la sociedad, en lugar de abrir un proceso constituyente de la sociedad política «en» la sociedad civil.

Muy profunda debió ser la causa de la impostura nacional de esta Monarquía Parlamentaria, cuando bajo ella ha llegado a ser vergonzante la palabra España (deshonrada al parecer por el mismo régimen del que traen su causa política el Rey, el presidente Suárez, el presidente Fraga y una legión de altos cargos y de periodistas), que ha sido sustituida con el eufemismo «este país» y con la perífrasis «todo el Estado». Muy maquiavélica ha debido ser la impostura de la unidad nacional, cuando la Constitución introduce el término «nacionalidades» (para distinguir a Cataluña y al País Vasco), cuyo significado todo el mundo conoce pero nadie se atreve a explicar, y cuando se ha llegado a proponer que el patriotismo se defina por la lealtad al texto constitucional. Y muy oportunista debió de ser la impostura nacional, cuando los mismos personajes se apresuran ahora, en vistas de la situación, a proclamar su fe en España, que no es un objeto de creencia, con una recompostura propia de reclinatorio.

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Spinoza

Idea sincrética la de este artículo. “Lo bueno y breve dos veces bueno”. ” Luchamos por nuestea esclavitud pudiendo luchar por nuestra libertad”. Ciertamente, nos organizan como pueblo sirviente, no como “potencia de la multitud”. Si el opio de las supersticiones y el aborregamiento de masas no es suficiente, que corra por nuestras calles y bares la cocaína.Y ahora acabada esta bacanal monetaria, nos dejan con una mano delante y otra detrás.

Pero “nada ocurre en la naturaleza que no lo sea de modo necesario”. Nada es incausado ni ineficiente. Postrados en el camino como vulgares insectos, apenas conscientes de nuestra lamentable situación, expelamos las feromonas de nuestra lucidez y convirtamonos, por mor de esa multitud, en plaga bíblica que asole todos los campos de corrupción.

Todos los jueves, a las 12 de la noche, que en toda España se enciendan las luces de las ventanas. Y durante media hora, que corran los mails, los twiters, los SMS, los facebooks, los blogs, etc. Que revienten las subestaciones eléctricas, no por el odio del pueblo desesperado, sino por la demanda de luz de una multitud que quiere salir de la oscuridad. Y empecemos haciendo luz en la piedra angular de todo el sistema, su jefatura. Veamos si entonces, una fuerza cuántica, no imbuye de coherencia a esa multitud y transforma esa luz difusa en un formidable haz de láser que haga rodar cabezas.

Javier Sueiro Lopez

Hola a todos, quería poner en conocimiento para aquellos que lo desconozcan los beneficios del agua de mar para la salud.
El Dr. Ángel Gracia es a la salud lo que Don Antonio García-Trevijano es a la política. Ha luchado toda su vida para dar a conocer las propiedades curativas y de prevención de enfermedades del agua de mar.
Se ha engañado a la gente por intereses de la indústria farmacéutica ya que , evidentemente, el agua de mar es abundante y gratuita y evitaría el consumo de millones de medicamentos y la consecuente caída de la industria bioterrorista que vive de la enfermedad.

Espero que este diario divulgue este tema tan importante y se ponga en contacto con el Dr. Gracia para ayudar a recuperar la salud y a eliminar el bioterrorismo científico y académico que hace que mueran y enfermen millones de personas en todo el mundo.

Muchas gracias

Roberto

también parece que hay caso detrás de lo de la junta de Andalucía y National Geographic con respecto a la investigación arqueológica de Doñana en busca de la Atlántida ( con Pimentel de estrella invitada en documentales ). Un arqueólogo cubano llamado Georgeos Díaz-Montexano denuncia que un tal Richard Freund de National Geographic se apropió y plagió todas sus teorías en una conversación por E-mail ( que dice conservar )después de prometerle una investigación conjunta y que actualmente el Gobierno de España está boicoteando sus publicaciones y se le está difamando en los medios de prensa españoles . El caso es que he visto el documental emitido por TVE1 y Canal Sur , y este señor parece tener razón en su denuncia ( en dicho documental la investigación parece salir de la nada y los argumentos que utiliza son iguales y más parciales a los del Sr.Montexano ). No lo digo por lo del documental y lo de la Atlántida sino por un presunto delito contra los derechos de autor y la implicación de un Gobierno para taparlo.

Chiara Maria

Totalmente cierto lo que dice Roberto.

Aquí tienen más datos: https://www.facebook.com/notes/investigaciones-de-georgeos-d%C3%ADaz-montexano/otra-aportaci%C3%B3n-original-de-georgeos-d%C3%ADaz-usada-en-el-documental-de-national-geo/203042189723877

Pero hay dos artículo muy interesantes. Uno de un psicoterapeuta onubense y otro de un doctor de la Universidad de Barcelona que conocían también todo estos hechos.

El comentario del Sr. Ortega: http://www.odiseajung.com/blog-jung-odisea/2011/03/tsunamis-en-japon-cadiz-huelva-y-la-atlantida/

El comentario del Dr. Guarde de la UB: http://www.agonfilosofia.es/index.php?option=com_content&view=article&id=36:ngs&catid=13 (El título ya lo dice todo).

Vergonzoso cuando menos.

Saluti,
Chiara

Gonzalo

Entre el Estado de partidos y la sociedad civil no hay una sociedad política intermedia,por lo que la parte más civilizada de la sociedad civil debe encaminar la creación de la sociedad política sin la participación del Estado.La razón de Gobierno sólo la capacita la libertad política de los que escogen el poder ejecutivo del Estado,por lo que están incapacitados,aunque sean legales,todos los gobiernos que no sean escogidos directamente por los gobernados y no puedan ser suprimidos por estos.