Votaciones en las unidades territoriales administrativas del Estado en Galicia y en el País Vasco

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El 58,88% de los españoles en la región de Galicia, y el 52,86% de los españoles habitantes del país Vasco, han acudido voluntariamente a las urnas de votaciones para apoyar al régimen franquista de los partidos estatales. Esto significa que la corrupción aún sigue contando con el favor de la mayoría de súbditos, a pesar de que existe un número creciente de personas conscientes de que no hay democracia, y de que sin que haya representación política, votar implica renunciar a ella. Se delegan así, de nuevo, los asuntos de la vida pública para que, mediante los pactos y un constante reparto del botín, se pueda mantener la estabilidad de un poder en manos de facciones estatales.

Se constata además, en el caso de la zona vasca, que las disposiciones de la carta de derechos de 1978 (denominada por la gente “Constitución”), pactada por los partidos que pasaron a convertirse en órganos permanentes del Estado, favorece a las formaciones de ámbito regional que, de un modo espiritual y sin existir la representación política, permiten una sociedad estatal de funcionarios políticos pertenecientes a cada región, para que puedan disponer de ellas en forma de feudos.

“Pese a su inanidad representativa, las elecciones de partidos siguen considerándose el hecho capital, el momento culminante, el día de fiesta legitimadora del Régimen partidocrático. De ahí, el empeño de la clase política, y la tendencia de los medios de comunicación, a despreciar la importancia deslegitimadora de la abstención, pero pidiendo un alto grado de participación. A juzgar por las costosas propagandas institucionales para que se vote, las partidocracias añoran que el voto sea obligatorio.” Antonio García-Trevijano

Este resultado, tras la nueva convocatoria para ratificar las listas, marcada además por la circunstancia asombrosa de que la mayoría de las personas caminan por las calles enmascaradas, pone de manifiesto que los españoles siguen prefiriendo que no haya separación de los poderes ni representación, y que el régimen de las autonomías, una particularidad exótica instaurada por el gobierno de Adolfo Suárez, siga descomponiendo territorialmente a España, mediante una nueva forma feudal de administrarse el Estado español.

La mayoría aún se sitúa del lado de la Gran Mentira en España.

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Adolfo Jiménez Millan

Con mi profundo respeto hacia las opiniones e ideas del maestro, creo -y la experiencia demuestra- que se equivocó; al menos en la forma, y me refiero a aquella pretensión suya de conseguir la ansiada República Democrática mediante un pacto con fuerzas políticas -partidos- que no solo lo traicionaron, sino que lo encarcelaron para que no estorbara en el contubernio que preparaban.

Del mismo modo, creo que es un completo error pensar que el Régimen va a cambiar fomentando la abstención, porque esta no será nunca suficiente y además, los políticos no se van a dar por aludidos, aunque esta llegue al 90% del electorado. En mi opinión, hay que intentar hacer el cesto con los mimbres que hay, que en este momento son los partidos políticos. Es decir, intentar cambiar el sistema desde dentro y con sus reglas.

Creo que no sería demasiado difícil, si se crea un partido político transversal, que de momento no sea de Derechas, Izquierdas ni medio centro, con un único mensaje y un único programa político.

El mensaje sería decir a los españoles que viven en una dictadura; en una farsa que los tiene engañados y que esto no es una democracia por los motivos que no voy a exponer aquí, porque son conocidos de todos los lectores.

El programa tendría un único punto: convocar un periodo constituyente, que permitiera aprobar una nueva constitución auténticamente democrática, para una vez conseguido, disolverse, y dar paso a una vida política de auténtica libertad, mediante las formaciones políticas -partidos- que pudieran surgir en su seno. Creo que el pueblo español está maduro y receptivo a un mensaje como el propuesto.

Salu2.

Miguel Latorre

La democracia es una forma de gobierno, por lo tanto aquello que cita en el inicio del mensaje carece de sentido. En España no hay partidos políticos sino facciones estatales, tal y como menciona el artículo.

Asimismo, en España actualmente no hay ningún sistema político, sino que lo que hay es un régimen de poder: el Estado de partidos, oligárquico. No hay ninguna dictadura. Desprecia, del mismo modo que hacen los medios de comunicación, la deslegitimación de la abstención. El último párrafo, además de estar mal redactado, es pura confusión, un galimatías.

Adolfo Jiménez Millan

Lamento que no haya entendido mi mensaje, o que no me haya sabido expresar. Pero de todas formas, no quiero perderme en disquisiciones semánticas. Dice usted que la democracia es una forma de gobierno, y parece ser que le chirría que yo haya mencionado “República democrática”; amito que pueda ser una redundancia, pero en ningún momento es una contradicción en sus términos.

Acto seguido, como usted decide que no hay partidos, sino facciones estatales, invalida cualquier argumentación que no utilice su terminología ontológicamente correcta. Ídem con lo de régimen de poder, que para usted no es un sistema político. Aunque a continuación de afirmar que no hay partidos, asegura que es un “Estado de partidos oligárquico”. No hay una dictadura (eso lo dirá usted), porque afirmo con los mismos argumentos, que esto es una partitocracia, o si lo prefiere, una dictadura de partidos.

Para colmo, me atribuye afirmaciones que no he hecho, diciendo que desprecio la abstención. Lo que supongo se debe a su falta de comprensión lectora, porque solo afirmo que no es práctica. Al menos en en el contexto actual del país.

Esa falta de comprensión es quizá la que le induce a afirmar que mi último párrafo está mal redactado; que es pura confusión y un galimatías.

La República que expone en su obra el autor que menciona es constitucional, no es una “república democrática”. Le recomiendo que estudie, escuche y conozca la obra de D. Antonio García Trevijano antes de explicar, sin fundamento, sin argumento y sin conocimiento lo que dice.

El propio D Antonio García-Trevijano le responde a la incoherencia que usted expuso al final de su comentario, aquí:

Editado el 3 meses hace por Atanasio Noriega
Adolfo Jiménez Millan

Da usted por supuesto que no conozco la obra del Sr. Trevijano, lo que seguramente es cierto, en el sentido de que seguro no la conozco tan a fondo como usted. Pero creo que es excesivo invalidar mi comentario por haber puesto “república democrática” en vez de “república constitucional”.

Respecto a ese último párrafo de Trevijano en el video que amablemente me facilita, no veo qué tenga que ver con esa supuesta incoherencia que según usted expongo al final de mi comentario y que no explica. Aunque supongo que está en su perfecto derecho de no hacerlo.

Saludos.

Por ese motivo no ve la incoherencia en lo que explica, porque desconoce los fundamentos de lo que habla. Por eso lo mejor es que se informe y estudie antes, y una vez lo haya hecho y haya entendido lo que es la libertad política colectiva, lo que es la democracia formal y la representación política, entonces aplique ese conocimiento en su propia acción.

Adolfo Jiménez Millan

Contestado, creo que de mala manera mi comentario anterior, en el que las mentes superiores me mandan al rincón de pensar, me permito plantear una pregunta:

Suponiendo que se sigue la tesis de que la única opción válida es la abstención, sigamos con el supuesto: en los próximos comicios, la gente se queda en casa y el recuento es cero votos. ¿Qué sigue?

¿Nos reunimos en el frontón e iniciamos un periodo constituyente?

¿Quién y cómo se gobierna en ese periodo, incluyendo la organización de un supuesto referéndum para aprobar una Constitución?

¿Redactada por quién?

¿Tienen ustedes idea de que en España la sociedad civil es inexistente?

¿Creen que España puede dejar la dictadura, perdón, el “´regimen de poder”, actual, y pasar a una república constitucional por el mero hecho de que en las próximas elecciones no haya ninguna papeleta en las urnas?

Creo que alguien debería escribir un artículo al respecto describiendo el proceso en este caso concreto. Quiero decir aquí y ahora, no en Shangri-La.

Mire, lo mejor, como ya le indiqué antes, es que, antes de comentar, estudie, conozca y entienda la teoría política y los fundamentos de la República Constitucional. De ese modo evitará a todos los que lo conocen, responder a preguntas que no tienen sentido.

Es evidente que una Constitución, cuando algún día la haya en España, será redactada por unas Cortes Constituyentes, por unos diputados elegidos uninominalmente para ese propósito. Pero si usted desconoce esto es, sencillamente, porque no se ha formado y documentado.